6 de cada 10 personas que se casan en Cuba terminan en divorcio. Y esas cifras solo incluyen los registros de matrimonios oficiales. Muchísimas más parejas involucradas en relaciones sexuales se separan cada día después de relaciones que duran desde varios años hasta pocos días. Independientemente de lo que ello implica estadísticamente para la estabilidad de nuestra sociedad, o para los hijos que algunas veces quedan en medio del fuego cruzado, hay un componente emocional que afecta terriblemente a los involucrados en cada ruptura.
Cada ruptura significa la destrucción de ilusiones, el desengaño de las espectativas, el quebrantamiento de un alma esperanzada, la agonía de la inocencia y el despertar de la indolencia y la insensibilidad. Cada ruptura es el entierro de sueños y planes. Con cada desengaño descubrimos ese dolor indecible, indescriptible, rodeado muchas veces de lágrimas tan gruesas como la intensidad de nuestra desesperanza. Lo peor es cuando se acumulan varias rupturas una sobre otra: la autoestima se destruye, la esperanza se desvanece, y el ánimo desfallece. Pero la vida tiene que seguir y lo intentamos de nuevo.
Hoy la vida sexual comienza cada vez en edades más tempranas de la juventud, y es común que, en poco tiempo, muchos ya hayan experimentado numerosas rupturas amorosas dañando irremisiblemente su autoestima, esperanza, ilusiones, y añadiendo dolor indecible a una vida que anhela feliz.
Por eso quiero ofrecerte 7 consejos +1 sobre cómo escoger una buena pareja minimizando la posibilidad de que te rompan el corazón.
1. La mejor forma de proteger tu corazón no es evitar el compromiso en tus relaciones de pareja.
Aunque es cierto que algunas historias de amor muy bonitas surgieron de relaciones fortuitas y sin compromisos, esa no es la norma. Tampoco es cierto que al no comprometerte tu corazón se desentiende y no sientes nada por la otra persona mientras te involucras en una relación puramente carnal.
La verdad es que en las relaciones sin compromiso surgen emociones fugaces, inesperadas. Y cuando tenemos no estamos dispuestos a comprometernos con alguien es por una de dos razones, o no le conocemos, o le conocemos y sabemos que no vale la pena.
Así que una relación sin compromisos es la mejor forma de garantizar un corazón destrozado en pedacitos pequeños. Cuando comienzan a surgir emociones producto del roce diario entonces comenzamos a esperar cada vez más de nuestra pareja, pero ¡sorpresa! Nuestra pareja no está mirando hacia donde miramos nosotros, no espera lo que queremos nosotros, no respeta lo que respetamos nosotros. Y entonces viene la ruptura.
Las relaciones sin compromiso son un modo engañoso de satisfacer los impulsos de sentirse amado sin ser amado. Es engañarte a ti mismo o a ti misma con tal de obtener un poco de lo que en secreto anhelas. Son una puerta segura hacia la ruptura, el desengaño, el desenfreno, y nuevos intentos fallidos con más de lo mismo.
El compromiso requiere prudencia, análisis, madurez. El compromiso no se entrega a cualquiera sino a quien se lo merece. Al comprometerte con alguien no lo haces a la ligera, sino después de conocer a esa persona disminuyendo así la posibilidad de una sorpresa después. Siempre hay riesgo de que nos rompan el corazón, es cierto. Pero tu labor prudente no es lanzarte a lo loco con una persona porque tenga una cara bonita o sea carismática, sino descubrir realmente a la persona detrás de ese rostro y detrás de esa risa contagiosa, porque al final, en la relación de pareja, aunque es importante eso no es lo esencial.
2. El mejor modo de conocer a una persona es siendo amigos.
Hoy en día la costumbre es saltar de conocidos a pareja. Y es entonces que comenzamos a conocernos. Al principio todo está bien, ya lo dice el refrán: “escobita nueva, barre bien”. El problema es cuando aparecen los primeros intereses encontrados, su reacción a las crisis, el modo en que me trata, la atención que presta a lo que digo, la capacidad de comprenderse mutuamente.
Y como ya somos pareja, estamos demasiado involucrados emocionalmente. Llega la ruptura, asumimos que tuvimos mala suerte, y lo volvemos a intentar, y llega otra ruptura, y lo volvemos a intentar, y llega otra…
Antes de ser pareja observa. Mira cómo reacciona en situaciones de estrés, mira como es junto a sus amigos en un ambiente donde se sienta cómodo expresándose como es y no esté aparentando, observa como trata a su papá y a su mamá, conversen de temas disímiles. Ve a la caza de sus defectos y virtudes. Luego estudia si puedes vivir con sus defectos, y si sus virtudes te estremecen el alma.

Mientras más le conozcas en la etapa de la amistad menos sorpresas te llevaras en la etapa de pareja.
3. No pierdas el tiempo con alguien que no te toma en serio.
“Otra raya para el tigre”, ¡qué triste es ser un número en la lista de conquistas de alguien! Una de las razones por las que el compromiso es tan hermoso es que el compromiso exige un esfuerzo de las dos partes. La mayoría de las personas hoy no tienen el más mínimo deseo de involucrarse demasiado. Para lograrlo están dispuestos a decir cualquier mentira que queramos escuchar desentendiendo sus corazones y enganchando los nuestros. El primer modo de espantar a estos falsos pretendientes es exigirles más compromiso. Conocer a los padres es un acto temerario de responsabilidad. Cuando un muchacho o una muchacha son presentados a los padres entienden que estarán siendo responsabilizados de cualquier cosa que salga mal. Y por eso requiere valor para hacerlo, y requiere que se valore a la persona que nos lleva a hacerlo. Un truhán evitará dar la cara a los padres de aquella persona a quien pretende.
Por otro lado, la ventaja de presentar al pretendiente a los padres es que podemos aprovechar el temor que ellos inspiran para probar a nuestro amigo, y podemos aprovechar la sabiduría de los años vividos para permitir que nuestros padres hagan un análisis de esa persona desde una perspectiva más madura, sincera, y desvinculada.
“No pierdas el tiempo” eso es importante, ¿qué haces en una relación que no va hacia algún lugar, que sabes que no avanzará y que al final terminará desintegrándose? ¿No te das cuenta de que mientras más pase el tiempo más raíces echarás más experiencias vivirán juntos y más doloroso será arrancar esas emociones? ¿Para qué te inviertes tiempo que nunca recuperarás en una persona que no está dispuesta a invertir o no puede invertir en ti su futuro?
Si escoges involucrarte en una relación de pareja donde no hay compromiso estás escogiendo una relación de pareja para eventualmente romperla, y con ella dañar a tu corazón. Busca el compromiso, pero búscalo con seriedad. Y el compromiso más serio que puedes buscar es el del matrimonio, el de enfrentar la vida juntos, y hacer una familia juntos.
No te engañes, cualquier relación que no te esté llevando hacia el matrimonio es una pérdida de tu tiempo, es una herida a tu corazón, es una receta hacia el fracaso, es la seguridad de que cuando termine la relación estarás solo nuevamente, y tendrás que recomenzar la búsqueda de tu pareja ideal, solo que ahora con algún tiempo perdido, con algunas heridas de más, y con un corazón desanimado.
4. Es falso que si eres una conquista difícil espantarás a tus pretendientes.
La realidad es que si eres una conquista difícil solo espantarás a los que no te valoran. Los picaflores y las picaflores buscan oportunidades fáciles y quieren añadir más medallas a su pecho. Es por eso que si ven que cuesta un poco de trabajo conquistarte entonces saltarán hacia otra flor más accesible y menos complicada.
Ahora, quien realmente quiere acercarse a ti porque te aprecia por quien eres no se rendirá ante el primer pequeño obstáculo. Y si al irte conociendo te valora más, más se esforzará. El ritual de la conquista persigue dos objetivos bien claros, primero que solo pueda conquistar tu corazón quien realmente lo valore y por tanto se esfuerce por ello. Y segundo que quien se esfuerce en conquistar tu corazón termine valorándolo y apreciándolo más, porque lo que requiere esfuerzo se atesora más.
En este sentido tienes que tener un cuidado equilibrado, el ritual de enamoramiento es un juego extremadamente serio. Los obstáculos son pruebas de aptitud que evalúan el interés de la persona, pero no deben ser montañas gigantescas que impidan que te relaciones con los demás.
Algunos jóvenes se protegen tanto de los demás que no tienen vida social. Otros se protegen tan poco que no tienen dignidad y ni amor propio. Los límites le dicen a los demás que lo que hay detrás de ese muro es algo valioso, y que para cruzar hay que ser dignos. Pero si son demasiado imponentes, los muros le dicen a los demás que ni siquiera deben intentar cruzar al otro lado.
Sé accesible a tus amigos, pero no demasiado accesible que seas un dulce en una escuela. Tu corazón, tu erotismo, tu desnudez, tu sensualidad, tu amor son joyas valiosas que no deben estar disponibles para cualquiera.
5. La relación sexual es el clímax de la expresión del amor entre un hombre y una mujer, no el modo en que demuestras que quieres a alguien.
La relación sexual es como cuando subes una montaña y después de mucho esfuerzo y obstáculos llegas arriba y puedes disfrutar a plenitud el paisaje y el deleite de la meta alcanzada y levantar en alto el trofeo conquistado.
Es en el amor comprometido donde la relación sexual alcanza toda la expresión de su propósito. Estar con la persona amada, con la persona ante quien no solo entregas tu cuerpo sino toda tu alma.
¡Qué triste es sentirse un cuerpo vacío para la otra persona, un instrumento hueco de placer, tan importante en tu interior para la otra persona como un objeto inanimado!
Hoy muchos se engañan a sí mismos tomando el trofeo sin subir la pendiente, y aunque se sienten bien con el trofeo que tienen en las manos, nada es en comparación a lo que se siente a cuando el trofeo es conquistado con todas las de la ley. Entonces la satisfacción es plena, tanto para quien entrega el trofeo, como para quien lo recibe.
Alguien me decía que la diferencia entre hacer el amor y tener relaciones sexuales es la misma que comer arroz con sal y arroz sin sal ¡Interesante ilustración!
¡No entregues tu cuerpo a la ligera! Muchos hoy solo buscan el trofeo sin pagar el precio. El problema es que el trofeo es tu cuerpo, tu vida, tu historia, tu alma.
Y seamos sinceros, si alguien nos dijera que debemos correr una maratón de 10 km y al final nos darán un premio de 1000 dólares, seguramente la correríamos de buena gana, porque creemos que vale la pena el esfuerzo. Pero, ¿qué sucedería si después de correr los 100 primeros metros viene y te entrega el premio, te aplaude, te sube al podio, y pone en tus manos mil dólares, y luego de la ceremonia de premiación te dice: “ya tienes el premio, es tuyo, puedes hacer de él lo que quieras”? ¿Seguirías corriendo los 9,9 km que te faltan o saldrías corriendo a celebrar y a usar el dinero como puedas?

La realidad es que en la mayoría de los casos saldríamos corriendo a disfrutar el dinero y dejaríamos la carrera para después, y al otro día la pospondríamos de nuevo y así. Muy pocos completarían la carrera.
Por eso el premio se da al final, para demostrar ser dignos de él, para apreciarlo en realidad. Al final de la carrera el premio es solo símbolo de la recompensa. Al final de la carrera podemos observar con satisfacción los obstáculos vencidos juntos, las crisis superadas, las alegrías vividas, la confianza adquirida, los músculos fortalecidos, la identidad afirmada, el dominio propio consolidado, el amor edificado. El premio, amigo, solo es una alegoría del recorrido que hiciste, del esfuerzo que requirió, porque la verdadera recompensa, no es la que disfrutas por un momento, sino la vida que viven juntos. La verdadera recompensa es el recorrido.
6. El corazón se involucra por etapas.
El concepto hollywoodense del amor ha permeado tanto nuestras vidas que ahora es indistinguible del verdadero amor. El amor de Hollywood es “a primera vista” (sin conocerse), es estético (esencialmente externo), es sexual (se consuma casi inmediatamente en la relación sexual), es erótico (por el erotismo que despida la otra persona antes que por sus cualidades).
Sin embargo, cuando leemos 1ra a los Corintios 13 dice que el amor es sufrido, es benigno, no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, pero se goza de la verdad, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo soporta, nunca deja de ser. Descubrimos que ese es el amor que queremos, pero no el que describe Hollywood, ni tampoco el que encontramos en la calle. ¿Imaginas estar en una relación de pareja con alguien que cumpla esa descripción? ¡Sería fantástico!
Pero en la calle no encontramos amor, por lo menos no el que dice Dios en la Biblia. Si no es amor, entonces ¿qué es?
La Biblia le llamaba “pasiones juveniles” (2da a Timoteo 2:22) probablemente refiriéndose al desboque hormonal de emociones descontroladas e imprudentes.
Entonces, ¿cómo hacemos para huir de esas pasiones cuando son tan ardientes y fuertes? La clave es controlarlas antes de que se desboquen. Crece un paso a la vez con esa persona que te interesa.
En la Biblia Dios nos habla de que muchos se dejan llevar por el “desenfreno”. Ese desenfreno es lo que distingue a los que no han conocido a Cristo de los que sí (1ra de Pedro 4:3), y tiene consecuencias lógicas ahora y en espirituales la vida eterna. Si eres inteligente, pondrás freno a tus emociones antes de que se desboquen.

Un paso a la vez, no quieras románticamente a quien no te quiera románticamente, no ames románticamente a quien no te ame románticamente. En la relación de pareja ambos deben andar juntos, por tanto, observa si tu pretendiente está yendo a la misma velocidad que tú. Presta atención e involúcrate más si crees que vale la pena, o desacelera si crees que estás yendo muy deprisa y sin control.
No te dejes llevar por las pasiones juveniles. Pon freno a tu vida y no entregues el premio antes de tiempo. Disfruta la carrera y disfrutarás más la recompensa y la vida.
7. Te recomiendo que mires más allá de la estética y el carisma
La tendencia actual valora en desmedida lo externo, la manera en que viste, cómo se peina, la marca de ropa que usa, si tiene ojos lindos o no, si sabe bailar o si sabe divertirse. Y no es malo observar esos detalles en la persona que nos llama la atención.
Sin embargo, sí es malo pasar por alto los detalles que realmente importan a la hora de establecer una relación que no dañe tu corazón.
Te recomiendo que no pases por alto la mentira, el desprecio, el chisme, el bullying, el egoísmo, la superficialidad, la lascivia, la ira, los conceptos errados sobre Dios, la envidia, la ingesta desmedida de alcohol, o las constantes discusiones contigo u otras personas (Gálatas 5:19-21). Y busques intencionalmente el amor hacia los semejantes, la paz, la armonía, la alegría genuina, la paciencia, la bondad, el autocontrol y dominio propio, la bondad, la modestia, y la fidelidad hacia los amigos (Gálatas 5:22-23) como características imprescindibles en la pareja que estás valorando.
Siempre ten en cuenta este secreto, lo que le veas hacer a sus seres queridos (mamá, papá, hermanos, amigos) te lo terminará haciendo también a ti. Así que si ves buenos frutos en sus relaciones interpersonales te ganaste la lotería y probablemente será una buena pareja para ti. Pero si ves malos frutos en sus relaciones interpersonales, huye lo antes posible, porque por bien que se esté portando ahora, y por mucho que te prometa nunca hacértelo a ti, terminará haciéndolo porque así es como se comporta naturalmente, ahora solo se está conteniendo.
+1 Nadie es perfecto, pero todos somos perfeccionables
Este es un principio importantísimo que debes tener en cuenta. Si eres hombre, te digo algo que he aprendido, no creas que ella va a ser siempre igual, las mujeres cambian… y mucho. Y eso es algo hermoso que debes valorar en ella, su versatilidad para enfrentar las diferentes etapas de la vida es lo que hace que ellas sean tan valiosas. Debes amarla a ella y a todo lo que podrá ser. Si eres mujer, no intentes cambiar a tu hombre, ni te enamores del hombre que quieres que sea. La manzana no cae lejos del árbol. Y tendrás que amar al hombre que tienes pues desde ese punto es que crecerá hasta ser el mismo hombre, lo que más maduro.
Es importante que no busques la perfección en tu pareja, eso no existe. Si bien debes buscar la mejor posible pues ello garantizará menos conflictos y dolor en el futuro, también debes aceptar que todos tenemos defectos, conceptos errados, hábitos, y traumas que moldean nuestras vidas impidiéndonos ser todo aquello que realmente podemos ser.
Esto implica que debes esforzarte tú, primeramente, en tu crecimiento personal, en ser mejor persona, más amoroso o amorosa, paciente, apacible, afable, fiel, modesto, a tener autocontrol y dominio propio, a ser más genuinamente alegre (Gálatas 5:22-23). Lo que tengas que ofrecer de ti mismo para la relación determinará tremendamente la calidad de esa relación. Si tienes buenas cualidades ello incrementará la posibilidad de que encuentres una pareja prudente que esté buscando esas mismas cualidades en otra persona.

Aunque la fuerza de voluntad y la buena educación, y las buenas intenciones pueden ayudar a perfeccionar a una persona, hay un límite hasta donde alguien puede llegar en su propio mejoramiento. Por eso necesitamos ayuda externa.
El secreto para lograr estas cosas, tanto en ti como en tu pareja se encuentra en la Biblia:
“Y los que son de Cristo Jesús han crucificado ya la naturaleza del hombre pecador junto con sus pasiones y malos deseos”
(Gálatas 5:24 [DHHe]).
Conocer a Dios a través de Jesús es la clave para la transformación hacia la perfeccionabilidad.
Ser verdaderamente cristiano, y elegir una pareja realmente cristiana es básico para encontrar una pareja perfectible (1ra de Juan 2:5; Filipenses 1:6; Efesios 4:12; 2da a los Corintios 7:1).
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