7 Consejos Cortos para Manejar la Ira

El de grande ira llevará la pena; Y si usa de violencias, añadirá nuevos males

Proverbios 19:19

Contrario a la sabiduría popular, la ira no es demostración de hombría o valentía, sino de necedad. Un hombre airado es incapaz de ver más allá de sus narices, y a su alrededor, es incapaz de dominarse a sí mismo y de pensar en los demás. La ira, lejos de potenciar nuestros sentidos, los adormece hasta satisfacerse a sí misma con una desastrosa explosión de emociones egoístas.

En momentos de peligro, un hombre airado será incapaz de actuar con sobriedad, tomando las mejores decisiones. La Biblia dice:

Como ciudad derribada y sin muro Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda

Proverbios 25:28

Cuando explotamos llevados por la ira, dejamos de ver con claridad lo que ocurre a nuestro alrededor, hacemos cosas estúpidas, y dejamos de escuchar razones.

Así, la ira, en lugar de incrementar nuestra temeridad, es una carga que destruye nuestra vida y amenaza a nuestros seres queridos.

Sin embargo, la ira es una emoción difícil de controlar, en mi caso, Dios ha sido mi ayudador, mi sanador, mi libertador. A medida que confíes en Dios verás la gracia de Dios dándote sabiduría y fuerzas y dominio propio. Confía en la gracia y misericordia de Dios, sigue estos pasos, y Dios obrará en tu vida.

7 Consejos Para Ser Libres de la Ira

Es recomendable, que una vez que estemos calmados, tengamos en cuenta estos consejos:

  1. Siempre es tu culpa, no importa lo que haya ocurrido o haya hecho otra persona. Tú eres responsable de tus propias emociones (Romanos 7:24).
  2. Pide perdón, primeramente a Dios, en oración, mostrando arrepentimiento, y comprometiéndote a tratar de no volver a dejarte llevar por la ira (1ra de Juan 1:9).
  3. Pide perdón a todo el que hallas afectado con tu explosión de ira, por lo que hallas dicho, por lo que hallas hecho, por lo que hallas roto. Sé específico al pedir perdón, repara en la medida de lo posible el daño ocasionado, o restituye por su valor. Pagando el precio de tu pecado transfieres las consecuencias de tu pecado de los otros hacia ti, y sientes en ti mismo el daño realizado (Levíticos 6:4; 2do de Samuel 24:24-25; Mateo 5:24).
  4. Toma un tiempo para analizar todo lo que ocurrió, analiza la situación y observa qué ayudó a que perdieras el control. Qué pudiste haber evitado (Santiago 1:13-15).
  5. Habla con tus amigos, vecinos, familiares, compañeros de trabajo y reconoce que tienes un problema con el que estás lidiando, pídeles ayuda, explícales qué puede ayudarte a calmarte cuando estás airado, y qué no lo hace (Salmo 51).
  6. Establece un gesto o una frase clave con tus amigos, vecinos, compañeros de trabajo, familiares, que puedas usar cuando estás perdiendo el control y sirve como un modo de pausar lo que esté ocurriendo dándote tiempo a bajar los humos en tu interior ().
  7. Comienza a anotar el tiempo entre explosiones, y recuérdate a ti y a tus seres queridos el tiempo que llevas sin estallar en una explosión de ira, esto te dará ánimo a medida que creces en tu libertad, además te permite medir el progreso o retroceso, y dar gloria a Dios por lo que está haciendo en ti (Gálatas 2:1, Pablo recordaba el tiempo en que Dios obró en su vida; 2da a los Corintios 12:2).

En algunos casos, la sanidad obra más rápidamente que en otros, pero Dios siempre obra. Ten confianza, cree a las promesas de Dios, persevera, ora y sigue estos pasos.


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