Yo Pienso

violines
Yo Pienso

Oda a la Necedad

Vivimos en el mundo al revés que tanto temieron nuestros abuelos. Y lo peor es que las consecuencias las verán nuestros nietos… y nosotros mismos, pero dentro de algunos años, quizás diez o veinte.

A nuestro alrededor se aplauden los valores
que antaño se condenaban y se condenan los que antes se apreciaban.

Empecemos por el alcohol, lo que antes era
solo una copa para estar contentos o una ocasional borrachera de fin de año se
ha convertido ahora en la regla con la cual medir si una fiesta está buena o
no. La medida del alcohol de cuán borrachos regresamos, de cuánto vomitamos, de
cuántas cajas de cerveza, o botellas de ron se “abrieron” es la que determina
cuán “bien” la pasamos aquella noche. Eso, por supuesto, sin hablar de las
drogas como la marihuana y otras que abundan en nuestras fiestas nocturnas.

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