El Nuevo Casamiento es Adulterio a no ser que… (I)

Divorcio y Recasamiento, Declaración de Posición

Actualmente existen numerosas denominaciones con criterios divergentes sobre el tema del divorcio y el re casamiento

A la luz del alto número de divorcios que se producen en Cuba, alrededor 6 de cada 10 matrimonios formales terminan en separación permanente,[i] los pastores en Cuba enfrentan repetidamente a la situación de divorcios y recasamientos.

En este escrito pretendo hacer un estudio exhaustivo de los postulados y fundamentos teológicos con relación al divorcio y al recasamiento a fin de llegar a una conclusión bíblica para la iglesia que pastoreo.

La postura adoptada, independientemente de ser lógica, práctica, amorosa, y piadosa, debe ser bíblica. Esa es la razón primordial que motiva este estudio.

En este análisis, voy a estudiar las razones comúnmente expuestas sobre el divorcio y el recasamiento.

Los argumentos que debato aquí provienen del prestigioso teólogo norteamericano John Piper, cuya sólida teología valoramos mucho. En el artículo al que hago referencia, [ii] Piper expone 11 razones por las que cree que volver a casarse después del divorcio está prohibido, mientras ambos cónyuges estén vivos y que por lo tanto el recsamiento está prohibido biblicamente.

En aras de facilitar la legibilidad y ahorrar espacio, no añadimos todas las argumentaciones de ese prestigioso teólogo, pero en las notas finales de este escrito hay un vínculo al artículo completo en internet, para que usted, si lo desea, pueda hacer un análisis cruzado con este estudio.

Hemos redactado nuestra posición doctrinal a partir de los resultados de nuestro estudio a estos argumentos.

Lucas 16:18 y Marcos 10:11-12 no demuestran que casarse nuevamente después de un divorcio válido sea adulterio

Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera

(Lucas 16:18 [RV60]).

…y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; 12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio

(Marcos 10:11-12 [RV60])

Estos pasajes son citados abrumadoramente como demostración de que un segundo matrimonio es adulterio. Estos dos pasajes , sin embargo, pasan por alto el consenso de las Escrituras. Pues, aunque en este pasaje Jesús no menciona excepciones, sí hay varios pasajes donde menciona:

Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

(Mateo 5:32 [RV60])

Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

(Mateo 19:9 [RV60])

Las doctrinas o enseñanzas bíblicas no se basan en textos aislados, sino en el consenso de las Escrituras. Bajo el principio de que la Palabra de Dios es su propio interprete y es inerrable, es imperante tomar toda la Escritura para analizar y establecer como firme alguna enseñanza basada en la Palabra de Dios.

Cuando ocurren aparentes contradicciones, uno de los métodos que se usa es el estudio de pasajes paralelos. Los pasajes de Mateo 5:32 y Mateo 19:9 añaden la información de que la carta de divorcio o repudio es válida cuando está basada en la inmoralidad sexual del cónyuge y, por tanto, el nuevo matrimonio en ese caso no sería una forma de adulterio.

Esta aparente contradicción no puede solucionarse con las típicas sentencias de: “Jesús lo que quiso decir es”. Porque Jesús dijo lo que dijo, querer forzar las palabras de Jesús es tergiversar el mensaje de Dios. De modo que lo que nos queda es tratar de lidiar con las dos versiones de la frase de Jesús.

El análisis se facilita al comprender que los textos Lucas 16:18 y Marcos 10:11-12 al omitir la sentencia “salvo por causa de fornicación” no están negando a los textos de Mateo 5:32 y 19:9. Y esto lo sabemos porque la Biblia no contiene errores, no se contradice a sí misma, y es inspirada por el Espíritu de Dios, de modo que dice lo que dice con un propósito.

Es importante comprender que una omisión no es una negación. Si digo que hoy estábamos jugando fútbol, pero no digo que lo hicimos con una pelota, no estoy negando que usáramos una pelota, simplemente estoy omitiendo esa información porque creo que es una realidad tan evidente que es necesario mencionarla.

El argumento en contra de la validez del nuevo casamiento tendría sentido si los textos de Lucas y Marcos hubieran dicho algo como: “Todo el que repudia a su mujer, por cualquier causa, incluso fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera” [palabras inclinadas añadidas por mí].

La enseñanza correcta de las Escrituras es la suma de todas sus enseñanzas en la Biblia. Y los pasajes de Lucas y Marcos no niegan el testimonio de Mateo, simplemente omiten la cláusula de excepción de este último autor, probablemente porque consideraron innecesario especificarlo.

El primer evangelio escrito fue el de Marcos, probablemente en el año 75 d.C, luego Mateo entre los años 80 y 90 d.C, Lucas siguió en entre los años 85 y 95 d.C. El hecho de que Marcos omitiera la cláusula de excepción de Jesús, luego Mateo la mencionara en su escrito y Lucas la omitiera sin refutarla, da a entender que la enseñanza sobre el divorcio permitido solo en caso de fornicación, sin que casarse nuevamente fuera considerado adulterio era una enseñanza conocida y establecida en la iglesia primitiva y que no era necesaria estar reafirmando. No olvidemos además que tanto Marcos como Lucas recibieron el evangelio por el testimonio de los apóstoles, y su testimonio es fiel, pero en el proceso de recopilación del evangelio pueden haber pasado por alto detalles sobre las palabras de Jesús, sin que ello llegase a afectar la veracidad de sus escritos. Pero Mateo vivió el evangelio junto a Jesús, y es lógico que recordara con más detalle el mensaje de Jesús y el contexto en que ocurrieron los hechos. La omisión de Marcos y Lucas, por tanto, no desacredita ni contradice el testimonio de Mateo.

Baste decir que ningún texto en las Escrituras plantea contradice explícitamente las frases de Jesús en Mateo.

En Marcos 10:2-9 y Mateo 19:3-8 Jesús rechaza la idea del divorcio por “cualquier causa” y recuerda el plan original del Dios para el matrimonio

Los pasajes de Marcos y Mateo referidos aquí son paralelos y muestran dos testimonios complementarios de la misma escena. Al igual que en la explicación anterior, es útil estudiar pasajes paralelos pues siempre alguno añade información al otro que puede aclarar aparentes contradicciones.

El pasaje de Mateo hace una aclaración al pasaje de Marcos, Mateo explica que los fariseos dijeron a Jesús:

Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer.

(Marcos 10:2 [RV60])

Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?

(Mat 19:3 [RV60], énfasis mío)

La frase “por cualquier causa” es muy interesante pues explica la aclaración de Jesús unos versículos después en Mateo 19:9 “salvo por causa de fornicación”.

Recuerde que los fariseos eran versados en las Escrituras. Y al hacer esta pregunta a Jesús están haciendo una interpretación del Deuteronomio 24:1 donde Moisés, inspirado por el Espíritu de Dios, dice:

Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.

(Deut 24:1 [RV60], énfasis mío)

Ellos toman la frase “por haber hallado en ella alguna cosa indecente” (Deuteronomio 24:1) e interpretan que dice “por cualquier causa” (Mateo 19:3).

Al citar este pasaje, algunos infieren que Jesús está estableciendo, para el matrimonio, un estándar superior al de Moisés. La inferencia de que Jesús establece un estándar superior al matrimonio del Nuevo Testamento realmente está negando el argumento mosaico de que Dios reconoce el divorcio y el recasamiento por causa de “fornicación”. Y supone un cambio de criterio de parte de Dios con relación al matrimonio, pero sabemos que Dios no cambia y es el mismo (Santiago 1:17; 1ro de Samuel 15:29; Número 23:19). En los casos en Jesús, en el Nuevo Testamento, incrementa el estándar de la ley no lo hace anulando la ley, sino añadiendo a ella (Mateo 5:21-30).

El dilema que presentan los fariseos a Jesús es: ¿a qué se refería Moisés “con alguna cosa indecente”? Los rabinos de antaño habían estado debatiendo tratando de determinar cuál era el rango de las “cosas indecentes” que pudieran justificar un divorcio. Algunos habían llegado a argumentar que incluía “cualquier cosa” que desagradara al marido, incluso que “quemara el desayuno del esposo”.[iii]

Jesús, en este pasaje, no está presentando un estándar del matrimonio superior o diferente al que estableció Moisés, ni está estableciendo una nueva regla (Mateo 5:17-19). Simplemente está confirmando las palabras de Moisés y devolviéndola a su correcta interpretación al decir:

Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

(Mateo 19:9 [RV60])

En otras palabras, Dios no reconoce el divorcio “por cualquier causa”, y sí lo reconoce por “alguna cosa indecente” (Deuteronomio 24:1) y Jesús aclara que se refiere a “fornicación”.

Si el Maestro hubiera rechazando o anulando el principio de la “carta de divorcio” de Moisés, estaría implicando que el patriarca no había sido inspirado por el Espíritu Santo y que todo el Pentateuco debía ser rechazado. Por el contrario, al mencionar la cláusula sobre la fornicación, Jesús reafirmó el estándar de Moisés.

Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre

Otro de los argumentos en contra del divorcio es la explicación de Jesús a los fariseos en este contexto. Jesús explica, efectivamente, que el divorcio-recasamiento no es el ideal de Dios (Mateo 19:4-6, 8); sin embargo, debido a la dureza de los corazones humanos (Mateo 19:8) ocurre la ruptura cuando al menos uno de los cónyuges no quiere continuar en el matrimonio y presenta carta de divorcio.

El diseño de Dios es un matrimonio para toda la vida, una sola carne. Esta frase de Jesús no puede leerse sin los versículos que le siguen para comprender cómo Dios resuelve el problema del diseño corrompido por el pecado:

Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? 8 El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

(Matt 19:6 [RV60])

El diseño de Dios ha quedado corrompido por el pecado en los seres humanos. Innegablemente esa situación daña muchos matrimonios, por esa razón Dios permite el divorcio, aunque ese no fue su diseño original. La Biblia tiene muchos ejemplos de cómo Dios establece reglas que corrigen las consecuencias del pecado en la corrupción de su diseño. Cada una de las leyes establecidas por Dios son precisamente eso, correcciones para limitar e impedir en la medida de lo posible el daño del pecado. Sin pecado, no habría sido necesaria la ley. Sin pecado todavía estaríamos todos en el ideal de Dios.

La carta de divorcio implica la posibilidad de recasarse

En el Pentateuco, la idea de dar carta de divorcio ya implicaba la liberación para casarse nuevamente, Jesús no rechazó esa idea, ni la abolió (Mateo 5:17), solo acotó cuál era la única razón para la disolución matrimonial.

Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. 2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.

(Deut 24:1 [RV60])

La ley mosaica reconocía que la dureza de los corazones hacía muy difícil la continuidad matrimonial en algunos casos, y por ello permitía el divorcio. Sin embargo, para preservar la santidad e integridad del pacto matrimonial demandó que este divorcio solo ocurriera en caso de que se hallase alguna cosa “indecente”. En todos los demás casos, los cónyuges debían encontrar modos de solucionar sus problemas y el divorcio no era una opción.

Al permitir el divorcio por “alguna cosa indecente” o por “fornicación”, Dios estaba reconociendo que la inmoralidad sexual, incluyendo el adulterio, podía crear una herida incurable para la relación matrimonial, y por esa razón, solo por esa, permitía el divorcio que presentara el otro cónyuge, con la oportunidad de que la persona herida pudiera iniciar nuevamente una familia, mediante un nuevo matrimonio.

Por esa razón, la ley no condenaba perpetuamente a los que experimentaban un fracaso matrimonial genuino, les liberaba dándoles la oportunidad de formar nuevamente una familia. La carta de divorcio en el Pentateuco no legislaba, como ahora, la partición de bienes o la custodia de los hijos, sino la posibilidad de casarse nuevamente (note la conjunción “y” enlazando al versículo 1 con el 2).

[…] le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. 2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre

(Deuteronomio 24:1-2 [RV60])

En la revelación divina, si la carta de divorcio era válida, entonces existía la posibilidad de volver a casarse y de formar una familia, no implicaba una sentencia de celibato solitario de por vida, sin posibilidad de cumplir el mandato de Dios a Adán y a Eva en Génesis 1:28.

Mateo 19:9 habla de matrimonio, no de un noviazgo comprometido

“Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera”

(Mateo 19:9).

Una de las interpretaciones que hay sobre este pasaje da a entender que en él se hace referencia no a la separación entre un hombre y su esposa, sino entre dos novios comprometidos, haciendo referencia a lo que intentó hacer José con María (Mateo 1:19).

José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

(Matt 1:19 [RV60])

Pero esta interpretación no explica el uso del término “carta de divorcio” (Mateo 19:7) que, en el contexto del Antiguo Testamento (Deuteronomio 24:1), sí implica matrimonio, ni la referencia a la unión de Adán y Eva (19:4-6) por parte de Jesús en el contexto inmediato a ese pasaje, dando a entender que la pregunta tiene que ver con un matrimonio consumado (“una sola carne” v.6) no con un compromiso por consumarse.

El mismo criterio argumenta que Jesús habló de fornicación y no de adulterio porque, como era una relación de compromiso, todavía no existía adulterio. Lo que confirmaría la idea de que este pasaje habla de novios comprometidos.

Sin embargo, el término fornicación (πορνεία, en el griego original) en Mateo 19:9, implica inmoralidad sexual, lo que incluye el adulterio. Por ejemplo, en 1ra a los Corintios 5:1, Pablo habla de fornicación (πορνεία) al referirse a alguien que tenía relaciones sexuales con la mujer de su padre, lo cual claramente es adulterio.

De cualquier, forma el Mickelson’s Enhanced Strong’s Greek and Hebrew Dictionaries, define fornicación palabra como:

G4202 πορνεία porneia (por-nei’-ah) n. 1. prostitución (incluyendo adulterio, incesto, y pornografía) 2. (por extensión) estimulación o satisfacción del deseo sexual fuera del matrimonio 3. (en sentido figurado) idolatría.

Lo que echa por tierra esa interpretación. Al hablar de fornicación, Jesús quiso abarcar todo el abanico de las inmoralidades sexuales como razones para validar una carta de divorcio, y en la misma palabra fornicación estaba incluyendo el adulterio.

El texto en 1ra a los Corintios 7:10-11 no está hablando del divorcio, sino de la separación entre dos cónyuges.

Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; 11y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer.

1ra a los Corintios 7:10-11

Los que utilizan este texto, lo hacen sin comprender el consenso de las Escrituras sobre el tema del matrimonio, generalmente prejuiciados por el concepto tradicional cristiano que hemos heredado.

Sin embargo, como ya se ha dicho, unos pocos textos de la Biblia no son suficientes para establecer una doctrina o enseñanza de Dios para la iglesia. Decir que estos textos no permiten el divorcio y el recasamiento es pasar por alto otros pasajes de la Biblia que sí lo afirman (Mateo 19:8-9; Deuteronomio 24:1-5; Mateo 5:32).

Pablo, analizando el tema del divorcio (note la semejanza entre Mateo 5:32 y 1ra a los Corintios 7:10-11), habla diciendo que, si una mujer se “separa” (aleja, en el original [iv]), note que no dice “divorcia”, debe quedarse sin casar. Pablo reconoce que esa separación no es un divorcio, y por tanto ella no puede tener relaciones con otro hombre o casarse con él, y si lo hiciera, como el matrimonio anterior está vigente, tanto ella como el otro incurren en adulterio y fornicación.

Pablo, en otras palabras, está afirmando que los cónyuges no deben separarse y, si lo hacen, ante los ojos de Dios aún siguen casados, y no pueden tener relaciones sexuales con otras personas o contraer nuevas nupcias.

En los casos de separación prolongada, un extenso período de tiempo de separación no es justificación para romper el vínculo matrimonial.

Al hablar de este modo, Pablo está diciendo implícitamente que quien así actúa asume un divorcio por “cualquier causa”, en lugar de por la única razón válida que es la “fornicación”, y por esa razón su matrimonio seguía siendo válido a los ojos de Dios.

1ra a los Corintios 7:39 y Romanos 7:1-3 confirman y no niegan la enseñanza de Jesús sobre el matrimonio

Más adelante, en el mismo capítulo el apóstol continúa profundizando en el mismo tema.

“La mujer está ligada mientras el marido vive; pero si el marido muere, está en libertad de casarse con quien desee, sólo que en el Señor”

(1ra a los Corintios 7:39, LBLA)

En su carta a los Romanos, Pablo reafirmó la misma enseñanza.

“¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? 2 Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. 3Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que, si se uniere a otro marido, no será adúltera”

(Romanos 7:1-3).

Estos pasajes confirman la legalidad del matrimonio hasta la muerte (Deuteronomio 24:3), y esto no implica que la excepción legal de Jesús en los versículos citados anteriormente (Mateo 5:32; Mateo 19:9) sea falsa, sino que mientras no exista esa excepción, el pacto matrimonial debe durar para toda la vida.

En Deuteronomio 24:1-4 la mujer es envilecida al tratar de regresar a su primer deshacer su primer divorcio

“Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. 2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. 3 Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, 4 no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad”

(Deuteronomio 24:1-4)

Algunos dicen que, cuando Moisés prohíbe a mujer regresar al “primer marido […] después que fue envilecida”, da a entender que, aunque tiene carta de divorcio válida, la mujer fue envilecida o mancillada al casarse nuevamente. Por tanto, la carta de divorcio no es una licencia para casarse nuevamente, pues quien se casa nuevamente es envilecido, o mancillado.

La frase en cuestión sobre la que se fundamenta todo este criterio es única en toda la Biblia, y presenta, sin dudas un conflicto de interpretación. Al no tener un pasaje paralelo u otros elementos para comprender a qué se refirió Moisés al decir que “fue envilecida” (v.4). Solo nos queda analizar el uso de esa palabra por el mismo autor en el Pentateuco.

Esta misma palabra  טָּמֵא [tame] [v], aparece varias veces en los primeros cinco libros de la Biblia escritos todos por Moisés.

Aunque es utilizada algunas otras veces, tomaremos solo un ejemplo de cuatro de los libros del pentateuco y estaremos viendo su uso en Génesis 34:5, Levítico 18:20; Número 5:13; y Deuteronomio 22:9. No son todos los pasajes donde aparece la palabra en la bibliografía de Moisés, pero nos sirven de ejemplo para comprender en qué sentido él la usaba.

  • Pero oyó Jacob que Siquem había amancillado a Dina su hija; y estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen. (Gen 34:5 [RV60])
  • Además, no tendrás acto carnal con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella (Lev 18:20 [RV60])
  • y alguno cohabitare con ella, y su marido no lo hubiese visto por haberse ella amancillado ocultamente, ni hubiere testigo contra ella, ni ella hubiere sido sorprendida en el acto; (Núm. 5:13 [RV60])
  • No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña. (Deut 22:9 [RV60])

Para Moisés, estar envilecido es básicamente consecuencia de tener relaciones sexuales con otra persona que no es el cónyuge. Y en Deuteronomio 22:9, la única vez que se usa el término en el mismo libro que estudiamos, es consecuencia de la contaminación por “semillas diversas”, lo que implica la pérdida total de lo que se sembró y de lo que se espera cosechar.

Por tanto, el significado más coherente en Deuteronomio 24:3-4 sería que:

  1. El matrimonio es para toda la vida y solo termina con la muerte, o la carta de divorcio “por alguna cosa indecente” la que viene siendo el equivalente a la muerte del cónyuge anterior, liberando a los antiguos cónyuges para casarse nuevamente (Deuteronomio 24:1-2). Note que en el versículo 1, no se refiere al primer cónyuge como marido. Pues ya la está repudiando por “haber encontrado en ella alguna cosa indecente”, y por tanto no es marido. Lo mismo ocurre en el versículo 3 cuando fracasa el segundo matrimonio de la mujer.
  2. La carta de divorcio válida, “por haber hallado alguna cosa indecente”, o por “fornicación” (Mateo 5:32), es equivalente a la muerte del cónyuge (Deuteronomio 24:3). Note la comparación de equivalencia “Pero si […] le escribiere carta de divorcio, […] o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer”.
  3. El matrimonio una vez disuelto y formado una nueva familia, no puede reinstaurarse. Hacerlo sería un intento de invalidar la primera carta de divorcio, reactivando el primer matrimonio y convirtiendo a quien retorna en “envilecida” por haber yacido con otra persona diferente a su cónyuge original.

Note como como en el versículo 3 después de haber sido despedida la segunda vez, el segundo cónyuge es llamado “postrer hombre” en lugar de “su marido”, y el primer hombre, quien no era su marido es llamado “primer marido”, desconociendo el segundo matrimonio y reactivando el primer matrimonio provocando que, a los efectos, ella hubiera cometido adulterio.

La ligereza sexual y la diversidad de simientes que recibe la mujer es vista por Dios como abominación (v.4) y falta de integridad y respeto hacia el lecho matrimonial.

Siglos después decía el escritor a los hebreos:

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. (Heb 13:4 [RV60])

La Biblia enseña que la separación matrimonial no es excusa para casarse de nuevo

Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios 16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?

(1Cor 7:16 [RV60])

Aunque este es un texto que tradicionalmente se interpreta como referente al divorcio, el pasaje no habla de divorcio, sino de separación. Note que “separa” (que significa: poner distancia entre los dos, marcharse en el idioma original [vi]), no implica anular el pacto matrimonial, sino simplemente distanciarse el uno del otro. Esta interpretación tiene sentido al leer el versículo siguiente donde Pablo llama marido al cónyuge separado (v.16), y le exhorta a perseverar esperando que el Señor obre a pesar de la distancia en su vida, y le salve.

El pasaje está hablando de la perseverancia en las dificultades matrimoniales cuando hay separación. No del divorcio y el recasamiento.

Pablo reconoce que no siempre todo es flores y abrazos en el matrimonio, y mucho más cuando uno de los dos cónyuges no es creyente, lo que complica la reconciliación y sabiduría guiadas por el temor a Dios y el conocimiento de Su Palabra.

En mi experiencia, estas situaciones pueden volverse difíciles llegando a extremos de violencia física o verbal si la convivencia continúa. Pablo enfatiza, si ocurre la separación, que el creyente es libre de no buscar la reconciliación con una persona que no es cristiana quien, por tanto, no es consciente de pecado y del daño que hace, no se ha arrepentido de sus pecados, y no ha sido regenerada por la sangre de Cristo.

Pero, aclara, una separación es una separación, no un divorcio. Y el matrimonio sigue vigente. De hecho, Pablo añade una nota de esperanza: es posible que el Señor obre en la vida del cónyuge en la distancia y sea salvado.

Herramientas usadas de la hermenéutica bíblica básica

Primera pauta de la interpretación bíblica: Es preciso en tanto sea posible, tomar las palabras en su sentido usual y ordinario.

Segunda pauta de la interpretación bíblica: Es del todo preciso tomar las palabras en el sentido que indica el conjunto de la frase.

Tercera pauta de la interpretación bíblica: Es necesario tomar las palabras en el sentido que indica el contexto, o sea los versículos que anteceden y suceden al texto que se estudia.

Cuarta pauta de la interpretación bíblica: Es preciso tomar en consideración el objetivo o designio del libro o pasaje en que ocurren las palabras o expresiones oscuras.

Quinta pauta de la interpretación bíblica: Es necesario consultar los pasajes paralelos explicando las cosas espirituales por las espirituales. (1ra a los Corintios 2:13). Un solo pasaje no determina una doctrina o enseñanza de la iglesia, es importante consultar los pasajes sobre el tema y entonces llegar al consenso sobre la enseñanza de la Biblia en su conjunto.

Método usado en la exégesis bíblica

Método histórico-gramático de exégesis bíblica: Busca hallar el significado de un texto sobre la base de lo que sus palabras expresan en un sentido llano y simple en el contexto en que fueron escritas. Todo se hace respetando las reglas semánticas y gramaticales de cualquier texto literario en el marco de la situación del autor y los lectores de su tiempo. Incluye el análisis lingüístico (palabras, gramática, contexto, pasajes paralelos, lenguajes figurados, etc.), y el examen del fondo histórico.

Proceso investigativo

  • La primera etapa de esta investigación consistió en estudiar uno por uno todos los principales enunciados a favor del concepto tradicional de que el matrimonio bíblico es para toda la vida y que si alguien se divorciare no podría casarse mientras su cónyuge anterior estuviera vivo y, si lo hiciere estaría en un estado de adulterio quedando válido ante los ojos de Dios siempre el primer matrimonio. La evidente condenación de adulterio permanente implícita en esta doctrina enseñada en la mayoría de las iglesias evangélicas fue la razón fundamental para hacer un escrutinio a los postulados tradicionales sobre esta doctrina.
  • Luego de estudiar estos argumentos, utilizando las herramientas de la hermenéutica y los métodos exegéticos mencionados anteriormente, notamos algunas incongruencias fundamentales entre lo que la Biblia enseña y esta doctrina tradicional de la iglesia cristiana.
  • En una tercera etapa comencé a extraer las conclusiones que estoy enunciando en este escrito.

Motivaciones

  1. La motivación fundamental verificar en la Palabra de Dios si su propósito era condenar al adulterio perennemente a los recasados.
  2. Una vez encontrados algunos errores de interpretación en esta enseñanza tradicional cristiana, la segunda motivación fue el temor de Dios (Mateo 5:19; Mateo 15:7-9; Marcos 7:6-7).
  3. Una tercera motivación es la instauración del equilibrio bíblico en la enseñanza cristiana. Con todas las consecuencias que ello trae, con especial énfasis en la misericordia y restauración de Dios para los que han fracasado en su intento de formar una familia.
  4. La última motivación es la impartición de esperanza, la actual crisis de la familia a nivel mundial ha afectado de un modo especial a innumerables cristianos en Cuba y en el mundo. El mensaje de la Biblia es un mensaje de esperanza, de restauración, y de una segunda oportunidad ante el fracaso. Todo el evangelio está saturado de un Jesús dando una segunda oportunidad a los pecadores. Transmitir consuelo al alma abatida y esperanza a la vida destruida fue la motivación final de este trabajo.

Ninguna de estas motivaciones modificó mis conclusiones al hacer esta investigación, la Palabra de Dios permanece para siempre, y es superior a las tradiciones y enseñanzas de los antiguos. De hecho, la doctrina cristiana ha ido progresando en la revelación que nuestros predecesores no tuvieron. Los dones del Espíritu Santo, y los dones de ministerio son un ejemplo de enseñanzas que han ido progresando en su revelación en la Palabra de Dios con el paso de los años.

Es hora de que volvamos a la enseñanza de las Escrituras y volvamos a la senda antigua, pero no a la de quienes nos precedieron en el camino del evangelio, sino a la de nuestro modelo, que es Cristo Jesús, el Hijo de Dios.

Este artículo continua en El Nuevo Casamiento es Adulterio a no ser que…(II)


[i] http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/05/11/divorcios-en-cuba-se-han-triplicado/

[ii] https://www.desiringgod.org/articles/divorce-and-remarriage-a-position-paper

[iii] David Guzik’s Commentary on the whole Bible

[iv] G5563, Mickelson’s Enhanced Strong’s Greek and Hebrew Dictionaries

[v] H2930, Mickelson’s Enhanced Strong’s Greek and Hebrew Dictionaries

[vi] G5563, Mickelson’s Enhanced Strong’s Greek and Hebrew Dictionaries

[vii] G4202, Mickelson’s Enhanced Strong’s Greek and Hebrew Dictionaries


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