La Soberanía de Dios en Momentos Difíciles

Son las siete de la mañana, la crisis ha golpeado terriblemente mi vida, y una enfermera se acerca para atenderme en medio de mi malestar.

Enfermo y enfermera

Sonrío, y le hago alguna broma ligera. La enfermera me mira nuevamente,  me pregunta: “¿Usted nunca se preocupa?”

Sus ojos sonrientes me dan a entender que mi broma le había alegrado la mañana, pero su sorpresa era genuina. A esa hora de la mañana ya habían pasado por su cuidado una veintena de pacientes. En todos había preocupación, desespero, tristeza, mi caso era definitivamente extraño.

– Claro que me preocupo -le dije- cuando puedo ocuparme de algo, generalmente me ocupo previamente de lo que pueda hacer. Pero cuando no puedo, como ahora, ya no tiene sentido preocuparme.

– Pero, todos somos seres humanos, es normal preocuparse – me dijo la veterana enfermera.

– Así es, pero en este caso no tiene sentido preocuparme. Por dos razones, mi futuro no depende de mí, ni de usted, ni de los médicos. Por muy buen trabajo que uds hagan, hay muchos factores que uds no controlan. En esta situación, mi futuro depende de Dios ante quien ya presenté mi caso mediante Jesús. Y yo sé, que la voluntad de Dios para mí, es buena, es agradable, es perfecta. Así que no me preocupo. Cuando Dios bendice, el universo obedece.

La enfermera me miró fijamente, yo le sonreí feliz, tranquilo.

– Sí, lo importante es tener fe – añadió – la fe puede mucho.

– No, la fe nada es – le dije – la fe es solo confianza en que algo te puede ayudar. Lo importante es en qué pones tu fe. Dios es Soberano, y nada se interpone entre Él y su voluntad. Y Jesús es su Hijo, el único Camino y Modo de acercarnos a Dios para el oportuno socorro.

Créele a Cristo Jesús y tendrás la bendición del Dios Todopoderoso, y si Dios es contigo, ¿quién contra ti?

La enfermera sonrió nuevamente, y se alejó pensativa. Mientras tanto, yo me quedé pensando en cómo el conocimiento de la soberanía absoluta de Dios despertó mi fe en medio de la crisis terrible que ahora vivo.

Hay personas que creen que la doctrina bíblica es solo para teólogos, es aburrida, y no tiene utilidad alguna. En mi experiencia, mientras más conozco a Dios en su Palabra mejor lo puedo experimentar en la vida real.

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32).


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