Vivimos en el mundo al revés que tanto temieron nuestros abuelos. Y lo peor es que las consecuencias las verán nuestros nietos… y nosotros mismos, pero dentro de algunos años, quizás diez o veinte.
A nuestro alrededor se aplauden los valores que antaño se condenaban y se condenan los que antes se apreciaban.
Empecemos por el alcohol, lo que antes era solo una copa para estar contentos o una ocasional borrachera de fin de año se ha convertido ahora en la regla con la cual medir si una fiesta está buena o no. La medida del alcohol de cuán borrachos regresamos, de cuánto vomitamos, de cuántas cajas de cerveza, o botellas de ron se “abrieron” es la que determina cuán “bien” la pasamos aquella noche. Eso, por supuesto, sin hablar de las drogas como la marihuana y otras que abundan en nuestras fiestas nocturnas.
¿Qué podemos decir del sexo? Si antes las parejas tenían relaciones sexuales como expresión de una intimidad comprometida, hoy el sexo es solo otra forma de “descargar” las tensiones. La relación sexual pasó de ser una expresión de amor comprometido a ser algo tan común como darnos las manos al salir a pasear. Lo peor es que esta costumbre ya no es solo de los adultos y jóvenes adultos, sino de los adolescentes e incluso pre-adolescentes. Hoy en día las muchachas de 13, 14, 15, y 16 años “viven” con sus “novios” en una apresurada carrera para quemar etapas, la mayoría de las veces con el consentimiento de sus padres. Aun antes de haber alcanzado la madurez psicológica adecuada de la adultez, aun antes de que las hormonas de la adolescencia hubieran alcanzado la estabilidad propia de los tormentosos años de la pre-adultez, ya las niñas están, no solo teniendo relaciones sexuales con su pareja (lo que es un delito según las leyes de Cuba), sino que están conviviendo con ellas, lo que implica un estrés psicológico más fuerte para ellas. Si la convivencia es fuerte y psicológicamente difícil para los adultos, ¡cuánto más para nuestros hijos! Por otro lado, teniendo en cuenta la poca edad de esos niños y niñas, y el índice de divorcios que existe en Cuba, cuando un niño o niña comienza tan tempranamente su vida sexual estamos exponiéndole a una ruptura casi segura que traerá dolor y tristeza incrementados a su corazón por el factor sexual. Si empieza tempranamente su vida sexual, tenga en cuenta que también tempranamente empezarán sus desilusiones amorosas, y eventualmente tendrá otra pareja, que también será sexual, y otra, cuando se separe de esa. Para la edad de veinte años… ¿por cuántas parejas sexuales habrá pasado ese niño o niña? ¿Por cuántas desilusiones y rupturas? ¿Ante cuántas personas habrá desnudado su alma y su cuerpo? Ahora, pregúntele a cada uno de esos niños cuando empiezan cuántas parejas sexuales quieren tener en toda su vida… y la gran mayoría, sino todos, incluso usted mismo a esa edad, dirán: “una sola pareja para toda la vida”. Pero al apresurar su vida sexual también apresuramos el derribo de su sueño sexual. La sexualidad, está demostrado, es una experiencia grata para una pareja madura y comprometida, no es una expresión más de cariño, sino la consumación del amor en una pareja madura, no debiera ser una experiencia donde hubiera niños involucrados.
Pero los padres nos ocultamos detrás de falsas justificaciones como “de todas formas lo va a hacer”, “mejor que lo haga aquí que debajo de un puente” y cosas así; justificando una conducta impropia en un menor de edad y contribuyendo a malcriar a un niño o niña en formación. Ciertamente con esta conducta señalamos nuestro fracaso como generación paternal y maternal al dejar que nuestros hijos impongan su voluntad sobre la nuestra en nuestros hogares a golpe de chantajes, ciertamente señalamos nuestro desinterés por el bienestar futuro de nuestra familia y de nuestros seres queridos, ciertamente demostramos un egoísmo increíble al evadir problemas que tenemos la responsabilidad de prever y enfrentar como padres y madres que somos.
¿Y de la masculinidad o la femeneidad? El hombre o la mujer más valorado(a) de hoy no es el/la que trabaja y/o estudia y tiene un plan con su vida, sino el/la que vive de fiesta en fiesta, tiene tiempo de sobra para estar en todas las descargas y actividades de la semana o para estar todo el día jugando detrás de la computadora o sentado en el TeamSpeak. Las mujeres se quejan de que los hombres no sirven, pero muchas anhelan hombres sin rumbo, sin meta, sin propósito y a esos buscan. Muchas mujeres de hoy se derriten detrás del que mejor baila o el que mejores chistes hace, o el que más bonito tiene el pelo, y buscando en las fiestas solamente dejan de lado al hombre trabajador, al hombre estudiante. De hecho, nada hay más aburrido para muchas mujeres que hablar de cosas como esas, trabajo, estudio, futuro.
Luego, cuando la relación fracasa, lamentan su mala suerte, y vuelven a buscar en el mismo solar yermo, para cosechar la misma fruta maltrecha, y seguir en el ciclo de fracaso y destrucción. Igualmente, el hombre quiere a la “loka” a la “fácil” a la que no se resiste y es “divertida”, dejando de lado a la mujer amorosa, tierna, cariñosa, maternal, limpia. Nada de eso importa si tiene buen cuerpo, y es divertida, y abierta.
Ya no valoramos a las personas por su honestidad, o sinceridad, el mejor es el “devorador”, el que no tiene prejuicios, el que “vive del bobo”, el estafador, el “contento”, el despreocupado, el que no coge lucha con las consecuencias de la vida.
Incluso, es mejor aun si viste bien, aunque no sepamos de dónde saca su dinero, si es un “mantenido” o un “ladrón”, no importa, lo importante es la estética sobre la ética, la apariencia antes que la realidad.
Somos la generación del caos y de la locura, la generación de “vivir el momento” sin planificar más allá del propio día en que respiramos, la generación que en unos años verá llegar su momento, cuando pase el tiempo y el cuerpo lindo ya no esté con nosotros, cuando ya las energías no aguanten fiestas todas las semanas, y cansados de tantas relaciones fracasadas lamentemos el tiempo perdido en que no edificamos para el futuro, una casa, un oficio, una familia, un hogar. Cuando estemos solos, recordando los viejos tiempos, sumidos en el alcohol (porque nos atrapó o porque es mejor para ahogar las penas), sumidos en la soledad porque los viejos amigos se fueron cuando nos dejó la suerte, la belleza, la locura, el dinero, o sumidos en el recuerdo de “yo fui”, “yo hice”, “yo era” tratando de olvidar lo que “no soy”, “no tengo”, “no puedo”.
Todavía estoy a tiempo de rectificar, de tratar de recuperar el tiempo perdido y usarlo correctamente, de comenzar a edificar un futuro para mí, para mis hijos, para mi familia. De vivir un día a la vez, con sabiduría, con inteligencia, con amor inteligente y comprometido.
Estamos a tiempo de arrepentirnos de las malas decisiones y de tomar el buen camino, estamos a tiempo de descubrir la espiral de caos que está tragándose nuestras energías y consumiendo lo más valioso del mundo, lo único que no se puede recuperar: el tiempo. Lo único que luego lamentaremos desde el silencio triste del fracaso, desde el vitral del presente en el futuro, donde miramos un pasado gris, engañoso, falso, vacío, empañado por recuerdos viciados, llenos de amigos falsos que solo nos querían por lo que teníamos, o dábamos, o aportábamos, no por quienes éramos o podíamos ser.
Hagamos una apuesta por la vida, al futuro, al amor, a la verdadera felicidad de estar rodeados de amor y de gente que nos quiere de verdad, y de logros que hayamos logrado con nuestro sudor y esfuerzo y paciencia.
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de acuerdo pero los jóvenes se parecen a su tiempo, verdaderamente es cierto todo lo que dice pero ese caos es solo una etapa que los hace más perfectos, ser eso… libre a su atojo… pero al final se hacen más maduro por que la vida corre. y mientras nos quedamos atrás, ellos corren a la par…. qué hay que esperar?. Si la vida es sólo eso vivirla….
Claro, los jóvenes se parecen a su tiempo, sin embargo, dejarnos llevar por lo que dictan los tiempos no siempre es bueno, si estos tiempos dictan patrones de conducta que llevan al desastre individual y social.
El principio de la rueda, por ejemplo, es un principio que dejó atrasados a las civilizaciones americanas con relación a las Europeas. Ahora imagina que los jóvenes de su tiempo desecharan el conocimiento de los padres, diciendo que ellos tienen derecho a vivir su vida y que se van a crecer al vivir sin la esclavitud de la rueda.
Claro, eventualmente descubriran la importancia y viabilidad de la rueda, más bien lo redescubrirán. ¿Por qué? simple, por desechar la experiencia de nuestros padres.
La vida no consiste en sus errores sino en sus deleites a pesar de los errores. Caminar sordos y ciegos creyéndonos más sabios que los que ya anduvieron ese camino solo conduce a los accidentes y al fracaso.
Ojalá los jóvenes se perfeccionasen con sus fracasos, pero mi experiencia es que los jóvenes sordos quedan traumados por sus fracasos, sus comportamientos e ilusiones se destruyen y su ignorancia se transmite a la próxima generación.
La vida es solo vivirla… una frase profunda, pero ¿qué es vivirla? ¿Fiestas, parejas diferentes cada día, alcohol y risas con amigos pasajeros que no son realmente fieles, ni lo serán? hay algo más entrañable que el deleite temporal y es la felicidad profunda de estar con personas verdaderamente confiables amigas, sinceras, a quienes aportamos algo y quienes nos aportan algo. Con ellos una fiesta tiene un nivel superior, incluso, un instante, sin alcohol, sin ruido, sin risas, vale más que mil fiestas con muchas luces.
Vivirla vida no es vivir el momento que se acaba, es vivir para el momento que se acerca a fin de que sea perfecto, genial, feliz, profundo, intenso.