Tres consejos para compartir el evangelio

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Marcos 16:15-18

Hay muchos modos de compartir el evangelio. Actualmente, en medio de la crisis que está golpeando el mundo, el Espíritu de Dios se está moviendo llamando a las personas al arrepentimiento.

Hay varias razones por las que se impone compartir el mensaje del evangelio con nuestros vecinos y familiares:

  1. Porque el evangelio es salvación, esperanza, y vida abundante en medio del caos de este mundo alejado de Dios, y es precisamente lo que traerá felicidad a estas personas y a sus seres queridos.
  2. Porque la muerte y partida de este mundo está más cerca en estos momentos de pandemia, y en la muerte enfrentarán el juicio de Dios, para salvación o para condenación eterna.
  3. Porque las señales del fin de los tiempos se han hecho increíblemente más evidentes para todos hoy en día, lo que apresura nuestros pasos en el evangelismo y llena de temor a las personas sin Dios.

A muchos creyentes se les hace difícil compartir el evangelio con alguien. Y tantos cursos en las iglesias han hecho que la predicación del evangelio sea algo sumamente complejo para el creyente habitual.

Es por esa razón que quiero compartir tres consejos cortísimos para tu labor evangelística con tus vecinos y familiares. Te recomiendo que leas en la Biblica cada una de las referencias a estos consejos y las estudies por ti mismo. Si tienes dudas, deja un comentario al final.

  1. Compartir el evangelio se trata de hacer común algo, de compartir corazones. Esto implica empatía, compasión, respeto, y que cada participante preste atención y aprecie lo que el otro dice (1ra de Juan 1:3).
  2. Las diferencias enriquecen, no dividen, cuando dos personas están en desacuerdo con algo, es por qué tienen puntos de vista diferentes sobre un tema, conversar, analizar, escuchar, comprender, y conceder puede enriquecer el debate al abordar el mismo tema desde diferentes ángulos, incluso la divinidad (Juan 4:1-29).
  3. El tema Dios y Jesús no se impone. Surge suavemente. A veces no en la primera conversación, ni en la segunda, pero surge. Muchos creyentes se apresuran a imponer el tema evangelio, logrando espantar a sus oyentes, quienes sienten que con los cristianos solo se puede hablar de religión,lo que no es cierto (Lucas 19:1-10).

Recuerda: la labor del cristiano no es convencer, esa es labor del Espíritu Santo (Juan 16:7-11), la labor del cristiano es presentar defensa del evangelio.

Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.

1ª Pedro 3:15


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