17 Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. 18 Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.
19 Pero cuanto lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey? 20 Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.
Nehemías 2:17-20
Una crisis de esperanza
Nehemías se levanta aquella noche para descubrir una ciudad en ruinas, una ciudad abandonada, una ciudad totalmente descuidada por sus habitantes, y ese descuido hablaba de una crisis de esperanza nacional
- Una ciudad destruida
- Un futuro incierto
- Una crisis nacional
Cuando desaparece la esperanza:
- Desaparece el propósito
- Se incrementan los niveles de holgazanería social
- Se incrementan los niveles de alcoholismo
- Aumentan los robos, la corrupción, el chantaje, la estafa.
- Aumenta la tasa de abandono familiar (padres-madres-abuelos-hijos), social (limpieza-cuidado), nacional (falta de patriotismo)
- Se incrementan los índices de suicidio y desesperación
Tres pasos para edificar con Dios
I. Reconoce la necesidad
Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego (Nehemías 2:17)
- La fe no te hace ciego a la necesidad que nos rodea
- En ninguna parte de la Biblia vemos a uno de los héroes de la fe “proclamando positivamente las cosas que están mal como si estuvieran bien”.
- El cristianismo es un estilo de vida profundamente aterrizado a la realidad que nos rodea.
II. Busca la confirmación de Dios
18 Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.
(Nehemías 2:18)
- El cristiano basa su fe en su relación pasada con Dios y en la relación de Dios con otras personas, ¿en qué basas tu fe?
- El cristiano basa su fe en la respuesta de Dios a sus oraciones, en su capacidad para comprender las señales de Dios para su vida,
un cristiano está atento a las indicaciones de Dios para su vida que pueden ser
- Mediante el querer como el hacer por su buena voluntad (Filipenses 2:13)
- Mediante el Espíritu Santo (Romanos 8:14)
- Mediante la providencia sobrenatural de Dios para nuestras vidas (Nehemías 2:18)
III. Confía en Dios
20 Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.
Contrario a lo que piensan muchos, ser cristianos no significa ser pasivos: la confianza en Dios es la llama que aviva nuestros corazones para hacer lo que tenemos que hacer
- A pesar de los contratiempos
- La ciudad estaba totalmente destruida,
- La desesperanza y la indiferencia eran generalizadas
- La situación política no era la mejor
- Existían amenazas reales contra la vida si se comenzaba la obra
- Y las opiniones de otros
19 Pero cuanto lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey? (Nehemías 2:19)
1 Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos.
2 Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?
3 Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará.
Nehemías 4:1-3
El legado histórico internacional de los hombres de Dios en Cristo en el mundo es interminable. Leer el libro Hasta lo Último de la Tierra es una lectura que puede transformar nuestras vidas en cuanto a testimonios biográficos de hombres que cambiaron para siempre la historia de naciones enteras en medio de terribles dificultades.
Los cristianos se han levantado ante las necesidades de las naciones han fundado y edificado universidades, hospitales, escuelas, orfanatos, centros de asistencia social; los cristianos han inventado alfabetos, apaciguado tribus enemigas, enseñado la paz en la adversidad. Los cristianos se han erguido como mensajeros de la esperanza en medio de conflictos armados, han predicado la igualdad social entre los hombres a pesar de los criterios políticos de cada época, han predicado la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, entre blancos y negros, entre hombres de diferentes naciones y han ido más allá de lo humanamente posible transformando para siempre las vidas de los que les rodean.
Somos la sal de la tierra.
¿Cuál es el secreto para levantarnos y edificar en las peores circunstancias?:
“El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos” (Nehemías 2:20)
El secreto es Dios, Él nos prosperará.
Muchas personas basan su esperanza y confianza en lo que puedan tener, en las garantías que puedan recibir, en los planes hechos y firmados por los hombres. Los hombres de Dios son hombres del Espíritu y su confianza está en lo que Dios dice y hace y promete.
Conclusión
Cuatro consejos para levantarte y edificar si encuentras una necesidad
- Si el Espíritu te está guiando y ha puesto una pasión en tu vida hacia una necesidad que has descubierto, obedece al Espíritu y no lo resistas (1ra a los Tesalonicenses 5:19)
- Si esperas a tener todas las condiciones para comenzar, nunca comenzarás, comienza con lo que tienes y Dios te prosperará (2da a los Corintios 5:7)
- Pon manos a la obra, en ninguna parte de la Biblia se enseña la pasividad o la chulería espiritual. Dios prospera a los que trabajan, y les bendice sobrenaturalmente.
- Consiguiendo los recursos necesarios
- Animando a los que deben apoyarte
- Esfuérzate grandemente, incluso con la ayuda de Dios, la obra no es fácil, si fuera fácil, cualquiera la haría. Dios llamó a su siervo para hacer lo que nadie más haría. Prepárate para hacer todo lo que puedas, ya Dios hará lo que tú no puedas, y lo hará maravillosamente.
- Prepárate para ver la mano de Dios obrar y reconocerle en todos tus caminos.
Prepárate para celebrar
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