¿Cuáles son los peores pecados del mundo?

«Yo nunca he pecado», creo que esa es una de las respuestas más comunes que escucho cuando hablo del evangelio de Jesús que perdona pecados. Cuando así respondemos, lo hacemos más por el deseo de no ser catalogados dentro del indeseable grupo de los llamados “pecadores”, que por el verdadero conocimiento de qué es en realidad el pecado.

Cuando finalmente explicamos que todos hemos pecado, las personas rápidamente se excusan diciendo, « bueno, pero mis pecados no son los peores, no he pecado tanto » . De ahí es que viene la pregunta que en ocasiones me hacen: ¿cuáles son los peores pecados? ¿Cuáles son los pecados que más ofenden a Dios?

Para poder responderla, primero tenemos que entender claramente qué son los pecados.

En el argot popular, generalmente, pecado viene a ser algo terrible, innombrable, ignominioso. Algunas personas dicen no haber pecado, afirman nunca haber abusado sexualmente de alguien, o asesinado, o cometido una blasfemia tremenda contra Dios en un lugar sagrado, como un templo católico, o haber realizado la clase de pecado que no tiene vuelta atrás, que nos hunde tan profundamente en el lodo que nos damos cuenta de que estamos perdidos. Esta reacción puede verse en todas partes, independientemente del nivel académico, cultural, económico o el origen étnico de la persona. Es una verdad popular, un criterio establecido muy difícil de ser rebatido.

Otras tienden a calificar los pecados, dando a entender que algunos no son tan malos como otros. Y que, mientras nos mantengamos lejos de los “peores”, estaremos bien.

Los terceros, pueden ver al pecado como una lista de prohibiciones que Dios, la Biblia, los religiosos, o las organizaciones religiosas han establecido a fin de que vivamos vidas infelices lejos de todo lo que es placentero y agradable en este mundo.

En realidad, ¿qué es el pecado?

El término pecado tiene su origen en la Biblia, y es de ella de donde debiéramos sacar su verdadero significado. Dios, hablándonos a través de Ezequiel, un sacerdote y profeta de los tiempos bíblicos, nos dice:

“He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá”

Ezequiel 18:4

En el idioma original, pecar significa, básicamente, errar al blanco. En aquellos tiempos y en la actualidad, el éxito del disparo realizado con arco y flecha, ballesta, o arma de fuego, se mide según cuán cerca del blanco ocurra el impacto. Cuando miramos la diana, vemos que tiene diferentes categorías de acierto, diferentes dianas utilizan distintas puntuaciones.

Pecar es errar al blanco

Así que cuando Dios habla de pecado, los lectores originales entenderían. Él no se refería a lograr una baja o alta puntuación al dar en el blanco. Se refería a perder completamente el rumbo en el disparo. Errar al blanco habla también de propósito, de diseño, de sentido. Cuando un arquero toma la flecha para un blanco importante escoge la mejor madera y la mejor pluma, la hace balanceada, filosa, muchos arqueros tenían la costumbre de fabricar sus propias flechas.

Un buen arquero tiene en cuenta el contexto en que va a volar la flecha, la dirección del viento, la humedad del aire, la distancia hasta el objetivo; con buen ojo apunta, retiene la respiración, calma sus sentidos, y cuando siente que es el momento, libera la cuerda para impulsar la flecha. Pero incluso el mejor arquero descubría que había flechas que no llegaban, la madera, la pluma, perdían el filo y no penetraban. Muchas veces ocurría que la flecha fue creada buena, pero la vida, el viaje, el transporte, la humedad, y otros tantos factores hicieron que se malograra, y al final terminaba desahuciada junto a alguna piedra indiferente.

Somos la flecha de Dios, la eternidad fue su planificación, los cinco primeros días de la Creación preparaba todo antes de liberar la cuerda, entonces, se inclinó, retuvo la respiración tomó el barro del suelo, no nos liberó en este mundo. Cada uno fuimos creados directa e individualmente por Dios. Él se tomó su tiempo para diseñarnos con amor, nos diseñó para que cumpliéramos su propósito y como la flecha nos sentiremos realizados al llegar al objetivo.

Senior Archer preparing Arrow and Bow Outside.

Hoy en día muchos somos simplemente fechas errantes, golpeando ramas, volando con el viento creyéndonos libres, pero insatisfechas todo el tiempo anhelando esa sensación de haberlo alcanzado. Otras flechas están abandonadas en el suelo, olvidadas, pisoteadas, frustradas, decepcionadas, algunas están siendo consumidas por el fuego, como leña, no faltan las que están de adorno por ser tan bonitas. Todo es útil, pero solo cuando logramos volar, volar bien, y marcar el blanco nos sentimos realizadas, el resto es placebo, es temporal, es superficial, es engañoso.

Pecado es no lograr cumplir el propósito para el cual Dios nos diseñó. ¿Cuál es el propósito de Dios para mi vida? ¿Cuál es el blanco que debo acertar?

Hay un propósito general de Dios para toda la humanidad, y uno específico contigo.

El propósito Dios en nosotros es ser glorificado.

Como el albañil que satisfecho contempla la obra de sus manos, Dios quiere encontrar satisfacción en contemplarnos a nosotros. Como el padre que ve orgulloso a su hijo que crece hacia la madurez, así Dios quiere deleitarse amorosamente en nuestros éxitos.

En ese sentido, glorificamos a Dios al mostrar su gloria en nuestras vidas y seremos más felices entre más cumplamos su objetivo en nosotros (que viene a ser nuestro objetivo) y más Él sea glorificado. Obviamente, somos incapaces de mostrar sus atributos divinos en nosotros, no podemos ser todopoderosos, o estar en todas partes, o saberlo todo, o ser eternos. Pero podemos mostrar sus atributos morales. La Biblia nos enseña que Dios es amor, justicia, bondad, misericordia, piedad, gozo, paciencia, mansedumbre, templanza. De ahí que, cuando esas cualidades palidecen en nosotros, fracasamos y erramos en el blanco.

Dios tiene un propósito específico contigo

La Biblia también enseña que fuimos creados específicamente por Dios para un propósito individual preparado de antemano. Ello implica que Dios tiene un plan contigo, diferente al plan que tiene conmigo. Es tu deber descubrirlo al relacionarte más con tu Creador. Como los hijos solo entienden los planes de su padre terrenal al compartir cada día con él, así nosotros debemos conocer mejor a nuestro Padre celestial para descubrir su plan específico en nuestro diseño. ¡Hazlo! ¡Te sorprenderás! Y si le obedeces, descubrirás la felicidad y realización personal más plena que pueden haber en el universo.

¿Qué es entonces pecar?

La Biblia tiene muchas listas acciones que se conocen como pecados. Los Diez Mandamientos es una de las listas más famosas, pero también podemos encontrar muchas derivaciones de estos Mandamientos en el libro de Levíticos y Deuteronomio.

Representación de la iglesia católica a los 7 pecados capitales

En el afán religioso de algunas personas por glorificar a Dios algunos terminan enseñando como mandamientos cosas que Él no ha dicho, presentando a un Dios insensible, cruel, irascible, incomprensible, enemigo de todo los placeres y deleites de este mundo. Hoy, el hombre moderno ha buscado definir nuevos pecados, para algunos es pecado beber café, o ver televisión, otros dicen que fumar, hay quien afirma que pintarse los labios, o beber cerveza, en la lista no faltan las relaciones sexuales y, algunos, hasta añaden la prohibición de jugar videojuegos, o usar escuchar música no cristiana.

Jesús, el Hijo de Dios, bien dijo:

Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:  Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. 7 Pues en vano me honran,  Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

Marcos 7:6

El pecado es un concepto de Dios, no de los hombres. Por tanto, no es algo cambiante, porque Dios no cambia de opinión de una generación a otra, ni cultural que sea diferente para el cubano y el americano o el chino, Dios es el mismo para todas las naciones. La definición de pecado en la Biblia es eterna, inmutable, trascendental, profunda.

El reto, entonces, consiste en poder distinguir qué dice realmente Dios que debemos hacer para no fracasar en el propósito de nuestras vidas. Aunque la Biblia sí menciona algunos pecados, no lo hace a modo de lista absoluta, sino a modo de referencia.

Es fácil descubrir cómo se portan quienes siguen los malos deseos: cometen inmoralidades sexuales, hacen cosas impuras y viciosas, 20 adoran ídolos y practican la brujería. Mantienen odios, discordias y celos. Se irritan fácilmente, provocan rivalidades, divisiones y partidismos. 21 Son envidiosos, borrachos, glotones y otras cosas por el estilo. Os advierto, como ya antes lo hice, que quienes así se conducen no tendrán parte en el reino de Dios.

Gálatas 5:19-21 [versión Dios Habla Hoy]

Note como casi al final del pasaje dice “y otras cosas cosas por el estilo”, dando a entender que la lista no es absoluta, sino que es solo la expresión de algo más profundo. Pero Jesús enseñó claramente que el fracaso en nuestro comportamiento no puede medirse por las acciones externas, sino por la actitud del corazón:

El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Lucas 6:45

Por eso, Jesús resumía todas las malas actitudes externas en dos mandamientos:

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Mateo 22:37-40

La defnición de pecado en la Biblia no es la lista de cosas buenas a las que debemos renunciar para ser «santos», o de deleites que debemos sacrificar a fin de ganarnos la aprobación de Dios. Los pecados, en la Biblia, son la consecuencia de la ausencia del amor de Dios en nosotros.

Así como el esquimal sensato, junto a una hoguera en medio de la gélida noche, percibe que alejarse del fuego puede provocar su muerte por congelación, así nosotros descubrimos que alejarnos de Dios provoca la muerte por putrefacción del alma. Como el frío y la oscuridad solo se manifiestan en la ausencia del fuego, tampoco el pecado y la confusión se manifiestan en la ausencia de Dios. El peor pecado ocurre cuando, en lugar de amar, tomamos el camino fácil, el del egoísmo, el odio, la amargura, el chantaje, el rencor, la estafa, la envidia.

Cuando Dios condena el pecado en la Biblia, no lo hace para que seamos infelices, por el contrario, lo hace para que tengamos vida abundante, para que disfrutemos verdaderamente una vida plena. Solo en Dios tienen realmente sentido palabras como paz, felicidad, templanza, contemplación, deleite, amor, amistad.

¿Cuál es el peor pecado?

Ahora podemos decirte realmente cuáles son los peores pecados, y no son los que hubiéramos creído al principio.

Primeramente, todos los pecados son malos, todos nos hacen errar, cualquier pecado que cometamos significa que no dimos en el blanco, no estamos logrando aquello para lo que fuimos puestos sobre esta tierra, y por tanto estamos perdidos como una flecha entre la maleza. No importa cuántas veces hayass dado antes en el blanco, una vez que fallas es suficiente.

Cuando estamos sin Dios y sin esperanza, fracasamos. Pero hay una promesa de restauración, el arquero está buscando entre la maleza, viendo qué flecha está dispuesta ser tomada y restaurada nuevamente.

La Biblia dice que, aunque pequemos, hay una oportunidad para quien se arrepiente de corazón y confiesa su pecado.

“Si confesamos nuestros pecados, él [Dios] es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

1ra de Juan 1:9

Pero… tiene que haber un pecado que sea el peor de todos, ¿no?

Ahora, si firmemente insistiéramos en calificar peores pecados, entonces no mencionaríamos a los siete pecados capitales, o el suicidio, o la inmoralidad sexual, hablaríamos del amor.

El peor pecado es no amar a Dios, y el segundo peor, no amar al prójimo. Todo lo malo que ocurre alrededor nuestro se debe estos dos pecados.

El amor a Dios nos da un punto de referencia moral superior, el amor a Dios produce en nosotros el anhelo de querer agradarle con nuestras obras, de querer ser como Él es, el amor a Dios nos impide escondernos mientras pecamos creyendo que pasaremos inadvertidos, Dios todo lo ve, el amor a Dios reactiva nuestras consciencias, nos recuerda la misericordia, bondad, justicia, piedad, paciencia, y dominio propio de Dios renovándolo todo en nosotros y proyectándolo hacia los demás.

El amor al prójimo es la extensión del amor a Dios, como Dios nos ama, nosotros amamos.

Toma un momento para pensar dónde estás en tu viaje, ¿ya te diste cuenta de que fallaste, no una sino un millón de veces, que ya tu arquero no es el Arquero, sino que eres víctima de cualquiera que te recoja y te use para cualquier fin? ¿Descubriste ya que tu arquero no es tan diestro como pensabas, y que por eso las cosas te salen mal tantas veces, comprendiste ya que necesitas encontrar esa realización que no encuentras en ningún lado pero sabes que existe?

El Arquero celestial te está esperando, habla con Él ahí donde estás búscale como al tesoro más valioso del universo, y regresa a tu hacedor.


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