El primer libro de Samuel 25 nos cuenta la historia de una mujer singular. La Biblia dice que Abigail era “de buen entendimiento y de hermosa apariencia” (1ro de Samuel 25:3). Sin embargo, a pesar de ser inteligente y hermosa, la vida no le había tratado bien.
Abigail vivió en uno de los peores escenarios políticos de su época
Abigail vivió en una época amarga para Israel, Samuel, el último gran juez de Israel, un profeta que había guiado a Israel con sabiduría, revelación, y justicia durante décadas, había fallecido. Tanto había impactado a la nación que la Biblia dice que “se juntó todo Israel, y lo lloraron” (1ro de Samuel 25:1).
Por otra parte, el rey de Israel era un hombre necio que guiaba al reino como un niño maneja un carro loco en un parque de diversiones. Sus motivaciones a la hora de tomar decisiones eran los celos, la envidia, y la ira. Recientemente, había embarcado al reino en la caza desesperada de uno los héroes nacionales de Israel, a quien Dios había usado para liberar a Israel, en varias ocasiones, de sus opresores. Este héroe, David, había tenido que huir del rey y vivía como fugitivo con un grupo de fieles mientras defendía a Israel de las incursiones las naciones vecinas, sin atacar nunca al rey.
El pueblo estaba entre dos aguas, por un lado, había llegado a amar a David como un hombre perseguido injustamente y que no devolvía mal por bien, sino que repartía justicia y misericordia donde quiera que iba. Por otro lado, debía obedecer a un rey que les cobraba impuestos y que tenía funcionarios en toda la nación para hacer cumplir su voluntad.
Abigail vivía en una terrible situación familiar
La Biblia no relata cómo fue que aquella mujer fue desposada con Nabal. Sin embargo, era común entonces los matrimonios arreglados. Contrario a la creencia actual, los matrimonios arreglados en Israel no se esperaban que fueran infelices. Los jóvenes eran preparados desde pequeños para ser esposos y esposas. A cada uno se le enseñaban los deberes y responsabilidades que tendrían en el matrimonio. La meta del matrimonio no solo era tener hijos, sino hacer feliz al cónyuge. En la felicidad del cónyuge, se garantizaba la propia.
Para ello, el hombre debía ser amoroso, respetuoso, proveedor, protector, conversador, maestro de la familia, y ser capaz de escuchar la sabiduría de la esposa y rectificar sus errores.
“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” .
1ra de Pedro 3:7
La mujer, por su parte, debía ser amorosa, casta, respetuosa, ganando a sus esposos no mediante la imposición sino con la sabiduría de una conducta inteligente.
Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, 2 considerando vuestra conducta casta y respetuosa. 3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios
1ra de Pedro 3:1-4
La receta funcionaba, el propósito era que el hombre se convirtiera en príncipe, y la mujer en princesa, y cada uno edificara un entorno familiar de paz, respeto, armonía, felicidad.
Debió haber sido una ilusión para la joven Abigail su ceremonia de bodas. Como hoy, seguramente sus amigas la envidiaron cuando se enteraron de que Nabal, su futuro esposo, era un hombre “muy rico” (v.2). ¡Abigail no solo sería una princesa metafóricamente, también lo sería económicamente!
¡Qué frustración sería para la hermosa muchacha descubrir que su esposo era un insensato! La Biblia dice que “el hombre era duro y de malas obras” (v.3).
Si la vida me da limones… hago una limonada
Con el tiempo Abigail decidió aceptar su presente, su destino, y asumir sus responsabilidades. Decidió, como decimos aquí, hacer lo mejor de una situación terrible.
La joven convirtió la casa de su esposo en un hogar. Su influencia se esparció por todas partes, de tal modo que, ante los problemas, los obreros de su esposo no hablaban con él, sino que venían a ella porque ya conocían de su sabiduría (v.14). Abigail, además, administraba todos los bienes de la casa (v.18), y no lo hacía para sus propios deleites hedonistas, sino para el bienestar, la seguridad, y la prosperidad de la familia (v.18). Además, su carácter y naturaleza le habían ganado el afecto y fidelidad de los obreros de su esposo, quienes de buen gusto obedecían sus orientaciones como reina del hogar (v.19).
Contrario a como piensan las mujeres y hombres de hoy, su solución no fue huir de su situación y comenzar una nueva vida. Sino convertir a esta vida en la mejor posible para mí y para mi familia.
Cuando la situación parece ser la peor… es que no sabemos nada de la vida
A pesar de todos sus esfuerzos, la catástrofe se avecina. Aunque la Biblia dice que los esposos pueden ser ganados por la buena conducta de la mujer. También reconoce que hay personas que son perversas e insensatas independientemente de toda la sabiduría y buenas obras que vean a su alrededor.
Nabal era una de estas personas, en lugar de apreciar la bondad de su mujer y contagiarse de ella, continuaba en su necedad y arrogancia. La Biblia dice:
Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.
Proverbios 16:18
Y Nabal estaba montado en ese tren echando leña a la caldera de presión. Nada veía más que su riqueza, nada veía más que su soberbia. A su alrededor, sin embargo, todo un ejército de personas le ayudaba a garantizar su éxito, su esposa en primer lugar, sus obreros, y a lo lejos, David el fugitivo, quien protegía a sus obreros mientras pastoreaban sus ovejas.
El prófugo del rey, con su tendencia natural a proteger a su pueblo, había guardado y provisto para las necesidades de obreros de Nabal contribuyendo así a su prosperidad y riquezas.
Así que un buen día, David envía a sus hombres a donde Nabal a solicitarle alguna ayuda de alimentos para sus hombres, sin poner cifras David se contentaría con cualquier gesto de agradecimiento, y sabía también que pedía ayuda a alguien que tenía recursos para hacerlo y de modo que no estaría despojando a una persona pobre.
Fue entonces que la necedad mostró su mejor vestimenta. Levantándose impetuoso, Nabal insultó a los hombres de David y a David expulsándolos como a ladrones de sus tierras.
Pronóstico del tiempo… vientos de 200 km/h con rachas de 400, todo será arrasado
Y los jóvenes que había enviado David se volvieron por su camino, y vinieron y dijeron a David todas estas palabras. 13 Entonces David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y se ciñó cada uno su espada y también David se ciñó su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje.
1ro de Samuel 25:12
Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien. 22 Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, que de aquí a mañana, de todo lo que fuere suyo no he de dejar con vida ni un varón.
1ro de Samuel 25:21-22
La ira, una de las obras de la carne descritas en la Biblia (Gálatas 5), es una de las emociones que más daño ha hecho en la historia de la humanidad. La Biblia dice que es necedad provocar la ira de una figura de autoridad (Proverbios 16:14), pero Nabal probablemente no prestaba atención a la Palabra de Dios.
¿Quién puede detener un tornado? ¿Quién puede detener la furia de 400 hombres entrenados y armados para la guerra? Los 400 hombres espolearon sus caballos y el polvo de su paso podía verse desde kilómetros a la redonda. Nada los detenía, nada razonaban, nada veían a los lados, solo su meta al final del camino: la cabeza de Nabal y la de todos sus hombres.
Cuando una mujer saca sus armas… el universo se detiene maravillado
La desgracia se ceñía sobre el hogar, quién sabe lo que sería de la familia de Abigail, de su necio esposo, de su reino. Abigail no era ciega, conocía a su esposo, y conocía sus excesos. Sabía que tendría que librarlo de esta situación o nadie más lo haría y el fin sería inevitable.
Siete pasos para solucionar una crisis
Reconocimiento de la situación (no vale la pena negar la realidad)
Aunque muchas veces las personas tienden a solucionar los problemas mediante la negación, esa no fue la actitud de Abigail. La joven comprendió que la crisis se avecinaba y supuso el peor final posible (que al final resultó ser el correcto).
La joven comprende también que un hombre motivado por la ira es una bestia difícil de detener y hacer entrar en razón.
Por otro lado, Abigail comprende que el final de la situación puede ser desastroso tanto para su familia, como para el fugitivo David. La historia de la masacre llevada a cabo por David le perseguiría por siempre como una terrible sombra de su pasado.
Inventario de mis herramientas (qué tengo en lugar de qué no tengo)
Una tendencia que he visto en muchas personas que enfrentan crisis en sus vidas es la de señalar lo que no tienen. “Si tuviera un martillo”, o “si viviera en otro país”, o “si mi esposo fuera más inteligente”.
Abigail no se puso a analizar lo que no tenía, sino lo que sí tenía:
- Tenía acceso a los almacenes de la familia.
- Tenía el respeto y obediencia de los obreros.
- Tenía la posibilidad de intersectar a David y a sus hombres antes que llegaran a la casa.
- Tenía conocimiento del carácter del David, al menos de oídas.
- Tenía la misericordia y poder de Dios de su parte, y se podía encomendar a Él (v.26)
Diseño de una estrategia de contención y solución
El diseño de la estrategia requiere que dejemos de pensar en el presente, y seamos capaces de mirar hacia el futuro y utilizar lo que se tiene en el presente para cambiar el futuro previsible.
Abigail utilizó las herramientas que tenía para esbozar un plan de contención. Lo dividió en 5 partes
- Llevar a David una ofrenda de paz que mostrara no solo arrepentimiento verbal, sino en acciones (v.18).
- Decidió decir nada a su esposo, no sea que estropeara el plan (v.19)
- Pidió perdón, reconociendo la culpa de su marido, como la suya propia (vv.23-24, 28)
- Describió con sinceridad la situación de su esposo (v.25).
- Apeló al carácter de David y a su relación con Dios (vv. 29-31).
Dependencia de Dios
Aunque el pasaje no lo dice explícitamente, se puede ver en las referencias a Dios de Abigail y David. Dios está en medio de la situación. Abigail se entrega en sus manos y se lanza desesperada a enfrentar su destino con las mejores herramientas posibles. El futuro es incierto, la solución no está garantizada, pero Dios es misericordioso.
Implementación del Plan
Todo plan es bueno en la mente del que lo diseña, pero la prueba de su eficacia es su implementación.
Muchas personas dejan los planes sobre la mesa y nunca tienen el coraje para llevarlos a cabo. Los cubanos somos buenos dando soluciones, pero tristemente muchos solo somos buenos en eso. La Biblia dice:
El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.
Proverbios 13:4
Abigail, fue y prácticamente se lanzó delante de los caballos de David, se postró ante él y le habló con sabiduría, siguió paso a paso todo lo que tenía en mente y llevó a David a abandonar la ira y a razonar.
Por un momento 400 hombres armados hicieron silencio ante una mujer desarmada. La ira fue acallada ante la sabiduría, el viento amainó ante el coraje de una mujer virtuosa. David mientras le esuchaba, casi sin darse cuenta dejó caer su espada, la el enojo fue reemplazado por el agradecimiento, la perspectiva de muerte por la alabanza a Dios.

David glorificó a Dios por usar a Abigail, aceptó la ofrenda, reconoció que era el pecado lo que le motivaba y que la justicia de Dios obraría a su manera. Se volvió por su camino, y regresó agradecido de haber sido evitado un desastre sobre su vida y la de otros.
Análisis de los acelerantes.
Quedaba algo que a veces se pasa por alto cuando se soluciona un problema. ¿Qué fue lo que lo ocasionó, qué lo empeoró, por qué llegamos a esta peligrosa situación?
Tristemente, en los conflictos familiares de la actualidad nos conformamos con haber aplacado la tormenta, sin comprender que mientras siga la causa de su origen viva habrá más tormentas en el futuro y viviremos de desastre en desastre.
A veces, terminamos tan agotados de la batalla que no queremos seguir hurgando en la herida y nos callamos con tal de tener paz. Pero como dice el refrán, eso es “pan para hoy, hambre para mañana”.
Como la mujer que quita las telarañas y deja viva las arañas, así somos cuando no atacamos la raíz del problema y solo sus consecuencias.
Abigail comprendió que la raíz del problema estaba en la conducta de Nabal.
Corrección de acelerantes
Cuando regresó, Nabal estaba celebrando una gran fiesta “como banquete de rey”, y Nabal estaba alegre y “completamente ebrio”, ajeno a todo el mal que casi le destruye completamente.
“Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra”.
1ro de Samuel 27:37
La Bendición de Dios es la que enriquece
La mejor recompensa de una mujer es la paz a su familia y a los suyos. La mujer virtuosa no es rencillosa, ni vive lamentándose de su suerte. Mujer virtuosa enfrenta con seguridad el futuro por incierto que sea y hace lo mejor con el presente que tiene. Una mujer de verdad no huye, no vive en fábulas hollywoodenses de princesas barbies en casas de fantasía, sabe que la vida es difícil y que requiere valor y sabiduría para protegerse a sí y a los suyos.

La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. Prov 31:30
Creo que el mejor tributo a Abigail son las mismas palabras del forajiro que venía a todo galope, machete en mano, a descuartizar a su familia:
Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. 33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano.
1ro de Samuel 25:32-35
34 Porque vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un varón. 35 Y recibió David de su mano lo que le había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto.
Preguntas de reflexión
- ¿Qué crisis has enfrentado recientemente en tu vida?
- ¿Qué armas has usado? ¿La queja? ¿la lamentación? ¿la histeria? ¿la sabiduría? ¿el valor?
- ¿Cuánto te encomiendas a Dios cuando tienes que tomar decisiones difíciles?
- ¿Cuándo alguien peca, eres capaz de interceder por esa persona y tomar como tuyo su pecado?
- ¿En caso de pedir perdón, acompañas tu petición con demostraciones visibles de tu arrepentimiento?
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