Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; 9 Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello.
Proverbios 1:8-9
Recuerdo en una ocasión que me sobró una pieza. Llevaba varios días enredado en la reparación de mi pequeña moto Riga 1970 de 49cc de fabricación soviética, y por alguna razón, aquella arandela no permitía que la tuerca entrara y apretara todo el conjunto. Estaba bastante cansado y frustrado porque las cosas eran más difíciles de lo que pensaba. Así que tomé un atajo. Puse la tuerca sin la arandela ¡Y entró perfectamente! Satisfecho lancé la pieza sobrante a un lado con desdén, preguntándome para qué el fabricante había mandado a poner algo que, en definitiva, no hacía falta.
Luego de algunos ajustes, un par de apretones por aquí y por allá y probé mi recién reparado vehículo: ¡andaba a la perfección! Contento y satisfecho. Me propuse a darle un buen uso hasta que no muchos días después se detuvo completamente dejándome a varios kilómetros de la casa. Seguro usted sabe qué fue: la arandela. El fabricante había la diseñado con un propósito y yo había pensado ‘mejor’. Sin los conocimientos necesarios, sin tener en cuenta todos los factores, basé mis conclusiones en mis necesidades temporales y facilistas. Había logrado lo que quería, pero ignorar el diseño del fabricante tuvo nefastas consecuencias. Independientemente del día perdido empujando la moto de vuelta a casa, y de tener que desarmar y armar todo el conjunto de nuevo. Tuve que invertir en piezas que se dañaron por mi falta de empeño. El resultado fue pérdida en todas las áreas posibles. No me di cuenta al momento, es cierto. Pero eventualmente la omisión cobró factura.
Mucho se ha hablado del carácter materno de todas las mujeres. Se dice que en cada mujer hay una madre en potencia, tenga o no tenga hijos. Sin embargo, hoy se ha olvidado que en cada hombre hay un padre en potencia, tenga o no tenga hijos.
El rol del hombre en la casa se ha menospreciado: ‘madre es una sola, padre es cualquiera’. De hecho, uno de los factores más importantes de los movimientos feministas actuales es que cualquier mujer puede hacer lo que un hombre y, por supuesto, un hombre no puede hacer lo que una mujer. En otras palabras la mujer es imprescindible, y el hombre es totalmente prescindible, es simplemente un portador de material genético.
Es por esa razón que un hombre o una mujer no lo piensan dos veces a la hora de disolver un vínculo matrimonial, incluso cuando haya hijos. En definitiva, él es fácilmente sustituible.
La ideología de género lo lleva a otro nivel. No solo el hombre es prescindible, también la mujer. En ese sentido, ellos plantean que pueden construirse intencionalmente familias donde no haya padre o donde no haya madre. Estos movimientos dan a entender que cualquiera puede ser madre, y cualquiera puede ser padre, con tal de que se ame al niño.
Solo para aclarar: el hecho de que existan padres que hacen función de madre y madres que hacen función de padre, no implica que ese sea el sistema ideal. Todo padre ocupando el rol de una madre reconoce cuánta falta hace la presencia de la mujer, igual ocurre en sentido contrario.
Cuando Dios diseñó a la primera familia varón y hembra los creó:
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Génesis 1:27-28
Él tenía varias ventajas, aparte de ser Omnipotente y Omnisciente claro, podía crear lo que quisiera, no había un modelo previo, nadie le iba a decir debes hacerlo así porque así se espera que lo hagas. Dios hizo la primera familia desde CERO. Y la creó sin limitaciones de material, límites morales, o de estética, o de estereotipos.
Podía hacer lo que quisiera, para el primer matrimonio pudo haber utilizado la reproducción por esporas como las plantas, o hermafrodita como la de algunas estrellas de mar donde no existen los sexos masculino y femenino. Sin embargo, Dios constituyó a la primera familia varón y hembra. Hizo primero al hombre, del polvo de la tierra, y a la mujer, de su costilla. Eran esencialmente diferentes, lo que implicaba diseño y propósitos diferentes.
En pleno siglo XXI después de decenas de años luchando contra el machismo y la violencia contra las mujeres, nos hemos ido a otro extremo: de tanto exaltar y valorar a la mujer, hemos eliminado al hombre de la ecuación de la familia. Hemos desechado una pieza fundamental y vivimos satisfechos creyendo que nuestro vehículo funcionará bien por siempre, ignorando que la decisión traerá consecuencias nefastas a nuestras familias.
Una de las causas del creciente número de divorcios es la falta de identidad sexual, o de género. Sin un modelo masculino en la familia, las nuevas generaciones de hombres no saben cómo ser hombres en una familia, y las mujeres no saben qué esperar de ellos. Esto trae frustración y falsas espectativas en el matrimonio que en muchas ocasiones termina en divorcio. En Cuba de cada diez parejas que se casan más de más de 6 se divorcian (6,4 de cada 10), además del dolor terrible de la ruptura con todo lo que conlleva, en medio de muchas separaciones hay hijos involucrados que sufren la ausencia de uno de los cónyuges, casi siempre el padre.
Algunas estadísticas plantean que Cuba es el tercer país en Latinoamérica con más divorcios, y esto ha traído como consecuencia una deformación del modelo original de la paternidad. En la mayoría de los casos, hombres han tenido que redefinir cómo ser padres a distancia y las madres han tenido que ser además padres.
En este proceso de deformación, muchos padres se conforman con enviar la manutención a sus hijos una vez al mes, y/o verlos de cada varios meses, pero pasan por alto, sobre todo, el diseño original de Dios para la familia: un padre siempre presente.
¿Qué es un padre de familia?
La paternidad, como diseño de Dios es un concepto abarcador. Cuando Dios llamó a Abraham, padre de multitudes (Génesis 17:5) estaba dando a entender que un padre no solo es padre de sus hijos, es el padre de toda su familia. De ahí que el estilo de familia bíblico sea eminentemente patriarcal. Los hombres de Dios en la Biblia fueron padres no solo de sus hijos, sino de toda la familia que estaba bajo su cuidado y de la cual eran responsables. Echa un vistazo a Adán, a Noé, a Isaac, a Jacob, a Moisés, a cada uno de los padres de las doce tribus de Israel, a David, a y a tantos otros.
El diseño de Dios para la familia no es el de un dictador autoritario y prepotente que demanda obediencia absoluta de toda su familia, sino el de un padre amoroso que vela por todas las necesidades presentes y futuras de su familia.
El padre de familia es un Rey que provee, no un emperador que esclaviza.
Incluso en los tiempos del Edén perdido, antes de la primera gran rebelión de Adán. Dios le dio la tarea de trabajar para proveer (Génesis 2:15). Note que la labor fue dada al padre de familia, no a la madre de la familia, la mujer fue creada más adelante como apoyo y ayuda idónea para el hombre (v.18). El hecho de que al padre fuera encomendada la labor de trabajar a fin de proveer para la familia implica que fue diseñado con capacidades especiales e idóneas para ello. Y, por tanto, será mucho más eficiente en esa labor que la mujer.
El padre de familia provee, y para eso trabaja para proveer. Muchos hombres de hoy se contentan con traer un salario a la casa, cuando esa no es la misión. El hombre debe proveer, en la fomra de dinero, de alimentos, de ropa, de mantenimienot y atención del hogar. Esa es labor del padre de la casa.
El padre de familia es un maestro que prepara y capacita para la vida.
Uno de los principios fundamentales de la paternidad es la enseñanza y preparación de la familia para la vida. La fuente de la sabiduría de los hombres no solo proviene del diseño original de Dios, también las experiencias buenas y malas que hayan tenido en la vida y que constituyen una poderosa fuente de instrucción para los suyos. Un padre preocupado ve las consecuencias potenciales de una mala actitud y busca corregirla. Un padre amoroso trata de que sus hijos estén preparados para la vida en todas las áreas posibles.
La enseñanza del padre a sus hijos es integral. Incluye cómo trabajar con sus manos, cómo hacer negocios, cómo lidiar con personas del mismo sexo y con las del sexo opuesto, cómo enfrentar las crisis en la vida y cómo evitar problemas, cómo levantarse de las caídas y cómo pasar el momento de la aflicción. El error de muchos padres de hoy es dejar toda esa labor a la mujer. Y no es que la mujer no enseñe, sino que hay temas que la mujer enseña mejor, y temas que el hombre enseña mejor. No se pueden intercambiar roles sin que se comprometa la calidad y contenido de la enseñanza. Una mujer no sustituye un hombre ni un hombre a la mujer. La falta de enseñanza de los hombres redunda en la falta de integridad, seguridad, compromiso, estabilidad, y sinceridad de muchos jóvenes de hoy en día. La ausencia de la enseñanza paternal redunda en la poca preparación de tantos jóvenes quienes solo van al matrimonio pensando en las cuestiones eróticas que tanto se promueven hoy. Hoy la televisión sustituye ineficaz y catastróficamente el rol de un padre de familia en muchos hogares. Trayendo a nuestros hijos enseñanzas superficiales, irreales, inmorales, y que les lelvarán al fracaso en sus vidas. En pocos años todos descubrirán que la vida no e suna telenovela, ni una película de Hollywood. El dolor y la frustración que experrimentarán pudo haberse evitado en gran medida con la buena influencia y enseñanza de un padre amoroso que les preparara para un mundo que les esperaba. Tristemente, la vida pasa factura, una mala decisión no es algo que se borre y olvide fácilmente, puede marcarnos y para siempre y determinar su infelicidad para siempre en una pequeña mala decisión.
Un padre de familia debe serlo no solo para sus hijos, sino para su esposa y parientes. Con su análisis objetivo, el hombre puede aterrizar los sueños e ilusiones de la familia hacia una realidad más alcanzable y adaptar las expectativas para que la familia pueda enfocarse pragmáticamente en los planes y proyectos que emprenden. Enseñar no solo es dar una lección, es un estilo de vida, es un modelo de vida.
Note como Dios, en Génesis 2:16-17, da instrucciones al hombre con la expectativa que él transmita todas esas instrucciones al resto de la familia. En el diseño de Dios, un padre de familia instruye a su familia en lo correcto e incorrecto, en lo bueno y lo malo, en lo moral y amoral.
El Padre es un guerrero que protege
Este es uno de los puntos más importantes es la responsabilidad de un padre de familia. Muchos hombres hoy en día se desentienden de su responsabilidad como padres con sus hijos, sin darse cuenta que los hijos nunca se desentienden de quién es su padre. Durante el crecimiento de los hijos ellos serán sometidos a tensiones tremendas, a momentos de peligro, y a situaciones críticas donde esperan que su padre les proteja. Un padre ausente no protege, un padre que aparece cada varios meses ha llegado muy tarde para intervenir a favor de los suyos. En casa, el padre, además, protege a su esposa y a todos los que están bajo su cuidado. El diseño de Dios para el hombre es el de un guerrero. Pero no un guerrero que usa su fuerza para oprimir y explotar iracundo cuando las cosas no salen como quiere, sino uno que usa sus capacidades para crear un remanso de paz y armonía protegido de los males del mundo exterior.
Ante una situación de crisis, el hombre debe dar la cara. Note como Dios llama primeramente al padre de la familia (Génesis 3:9): ‘¿dónde estás?’. Ante la crisis nuestros hijos y seres queridos nos preguntarán también: ‘¿dónde estabas tú?’
Un padre es sacerdote, acercándonos siempre a Dios.
El mejor futuro para nuestra familia es cuando está bajo la sombra del altísimo (Salmo 91). Y eso solo se logra por medio de la enseñanza de la buena Palabra de vida eterna. Un padre amoroso se preocupará porque en su hogar reine el temor reverente a Dios, la santidad debida a su Palabra, la comunión íntima con el Espíritu Santo de todos sus miembros, y la comunión apacible con el cuerpo de creyentes de la iglesia local.
El cristianismo no es básicamente una religión llena de formas y preceptos a seguir sino una relación viva con un Dios vivo, y es en esa comunión que somos más que vencedores (Romanos 8:28, 37). Un padre amoroso estará atento a la vida espiritual de cada miembro de su familia, y con respeto, comprensión, y amor motivará siempre a conocer a Dios mediante Jesucristo en modos reales, prácticos, y dinámicos. Él sabe que Dios es más glorificado en su familia entre más feliz es su familia en Cristo.
Un padre es un amigo de la familia, no un desconocido inaccesible
Uno de los problemas que se ven en las familias cubanas es la falta de accesibilidad de los hombres. El mito de que un hombre es rudo, tosco, y de pocas palabras no proviene de Dios. El mejor ejemplo de un padre en la Biblia es Dios mismo (Mateo 6:9). Y Dios que ha hablado muchas veces y de muchas maneras por medio de los profetas, y ahora nos habla por medio de Jesucristo (Hebreos 1:1-2). La disposición y el interés de Dios de hablar y estar disponible y accesible para sus hijos a pesar de nuestra inferioridad, es una exhortación a modificar los sistemas tradicionales de la paternidad y regresar al diseño original de padres amigos.
Si todos los demás elementos de la paternidad son importantes, este es el que los enlaza a todos. Un padre no podrá proveer si no es capaz de estar cerca para saber qué se necesita, ni enseñar sin estar cerca para saber qué se desconoce o qué se hace mal, ni proteger si no es suficientemente abierto para que nuestros seres queridos se abran con nosotros y nos cuenten las situaciones difíciles y a veces vergonzosas, ni llevar a Dios si estamos distantes y lejanos como personas ajenas a la realidad que nos rodea.
Muchos padres dan a sus hijos y familia las sobras de su tiempo, las migajas de su presencia. Para ellos es más importante los amigos, el trabajo, o la televisión que estar con los suyos, y los hijos lo sienten, y la familia se resiente. Nuestra familia no quiere cualquier tiempo con nosotros mientras miramos los celulares o prestamos atención a otras cosas, sino tiempo de calidad, tiempo donde compartimos, escuchamos, reímos, donde ellos nos importan.
Un padre juega, ríe, llora, se indigna, escucha, acepta críticas, analiza, pide perdón, y perdona, es un héroe, a veces, y otras tantas hace el ridículo sin temor. Un padre está en familia con los suyos y no siente vergüenza de ello.
Adorno de gracia será a tu cabeza
Proverbios 1:8-9 son un consejo con promesa incluida:
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; 9 Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello.
Proverbio 1:8-9
¡Qué lindo es cuando podemos hablar orgullosos de quiénes son nuestros padres! ¡Qué maravilloso es escuchar a un hijo bendecir a su padre delante de otros! ¡Como padres sentimos satisfacción cuando vemos a nuestros hijos prosperar, tener éxito, salir adelante! Nos sentimos representados en ellos. Ellos son nuestra continuidad.
Sin embargo, la promesa de este texto viene con una condición. Para que nuestros hijos puedan enorgullecernos, debemos instruirles. Para instruirles debemos estar presentes, debemos ser amigos, debemos dedicarles tiempo de calidad, debemos hablarles de modo que ellos puedan escucharnos, debemos hacernos como ellos, escucharles, amarles, comprenderles, invertir en ellos.
Si las estadísticas que publicamos al comienzo son ciertas. Hoy muchos hijos no tienen padres que sean un adorno que exhibir. Andan arrastrando sus pies por este mundo tratando de aprender, como pueden, lo básico de la vida porque sus padres estuvieron siempre ausentes. Algunos padres están ausentes por divorcios, otros por trabajo, otros simplemente estaban presentes de cuerpo pero ausentes de mente. Y los hijos sufren.
Ausencia paterna
En las ciencias sociales hay una categoría que se llama “ausencia paterna”. Los investigadores reconocen la ausencia del padre como un factor significativo para el éxito o el fracaso de los niños.
El hecho es que los padres representan una diferencia enorme e irremplazable en la vida de los niños en términos de educación, manutención, abusos, salud física y mental, uso de drogas, actividad sexual, embarazo y prácticamente cualquier otro indicador social.
Curiosamente, los investigadores han identificado devastadoras consecuencias a la ausencia paterna:[i]
- Pobreza: Los niños que pertenecen a hogares con ausencia paterna tienen cinco veces más probabilidades de ser pobres.[ii]
- Educación: La participación del padre en la escuela está asociada con una mayor probabilidad de que el alumno saque las mejores notas.[iii]
- Infancia y juventud temprana: Un estudio con 3.400 alumnos de escuelas secundarias indicó que el hecho de no vivir con los padres biológicos aumenta cuatro veces el riesgo de presentar algún desorden afectivo.[iv]
Actividad sexual: El hecho de haber sido criado por madres solteras aumenta el riesgo de embarazo en la adolescencia. [v] la ausencia de padre afecta la actividad sexual precoz y el embarazo en la adolescencia. Los adolescentes sin padres presentaron el doble de probabilidades de involucrarse en actividades sexuales precoces y siete veces más probabilidades de quedar embarazadas durante este período.[vi] - Abuso infantil: los niños de ausentes presentaron un riesgo 120% mayor de estar en peligro de sufrir algún tipo de abuso infantil (físico, accidental, abandono, sexual).[vii]
Si te fijas, cada una de estas áreas es consecuencia de la ausencia de un rey proveedor, un guerrero protector, un maestro tutor, un amigo accesible, un sacerdote que nos lleve a Dios.

Hemos tratado de sustituir el diseño de Dios por uno más cómodo, uno que nos gusta más, uno más satisfactorio para nuestros criterios post-modernos. Pero nuestros hijos sufren, sufren demasiado.
Lo peor de todo es que esta ausencia crea un ciclo de destrucción que se repite luego en hijos que no saben ser padres pero quienes, eventualmente, se convertirán en padres ausentes. A veces, si miramos atrás, nosotros somos hijos también de padres ausentes. Presos en un ciclo de patrones de conductas destructivas, nuestras familias arrastran los mismos errores de padres a hijos a nietos y no parece haber fin para este mal.

Una buena noticia
Sin embargo, hay una buena noticia. El Padre celestial se ha levantado como Guerrero para protegernos de las acechanzas del maligno; ha enviado a su Espíritu Santo como Maestro Tutor quien nos dará sabiduría, la Palabra de Dios, y la revelación del modelo que es Jesucristo; como Rey trayendo a nuestra disposición todas las bendiciones celestiales y las promesas de su Palabra; como Amigo Accesible, pagando el precio al sacrificar a su propio Hijo por nuestros pecados, a fin de que tengamos acceso a su presencia a pesar de nuestros pecados; y como Sacerdote al convertirse en nuestro gran Sumo Sacerdote para acercarnos y mostrarnos el camino a Dios.

Y en su levantarse, Dios ha vencido para siempre, creándose un pueblo nuevo de hijos e hijas redimidos, santificados, y transformados por la obra del Espíritu Santo (Efesios 2:13-19).
Dios se ha levantado un nuevo pueblo de hombres y mujeres a quienes va transformando en Su imagen para volver al diseño original. Padres que son padres y madres, madres que son madres y padres, abuelos y abuelas que no creen que sea demasiado tarde para volver a la senda antigua y enseñar a sus hijos el valor de la paternidad original, niños y niñas con una visión diferente: una familia de verdad. Y para esa familia van a luchar, van a crecerse, van a orar, van a enseñar, van a prepararse, y van a aprender, pero sobre todo: van a esperar, sin conformarse con menos.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Romanos 12:2
A los padres, añado, nuestras hijos, esposas y parientes buscan y esperan hombres que comprendan el valor de ser padres amorosos y quienes son capaces de luchar y proveer para sus hogares. Esos padres, no son perfectos, es cierto, tropiezan, pero se levantan, yerran, pero se arrepienten. Se confunden, pero rectifican. No saben ser padres, aprenden por el camino, pero están empeñados en poner un PARE bien grande al ciclo de destrucción que ha socavado a nuestras familias de generación en generación modificando patrones conductuales de pecado que han traído la ruina a cada una de nuestras familias.

Hombres que se levantan contra la ira, el adulterio, el alcoholismo, el robo, el homosexualismo, la mentira, el abandono, la violencia, el chisme, la contienda, la arrogancia, la inseguridad, la baja autoestima, la depresión, la pobreza, la promiscuidad sexual y dicen: BASTA.
Hombres que señalan un antes y un después para sus familias, comprometidos con la senda angosta, con la honestidad, con la familia antes que con el trabajo: en fin, Padres de Familia.
[i] Estadísticas tomadas de la National Fatherhood Initiative
[ii] Fuente: Oficina de Censos de los EE.UU., Children’s Living Arrangements and Characteristics: March 2002 (Configuraciones de la vivienda de los niños y sus características: marzo de 2002 ), P200-547, Tabla C8. Washington, D.C.: GPO, 2003.
[iii] Fuente: Nord, Christine Winquist y Jerry West. Fathers’ and Mothers’ Involvement in Their Children’s Schools by Family Type and Resident Status (Participación de los padres y de las madres en las escuelas de sus hijos de acuerdo con el tipo de familia y el estatus de residente ). (NCES 2001-032). Washington, D.C.: Departamento de Educación de los EE.UU., Centro Nacional de Estadísticas sobre Educación, 2001.
[iv] Fuente: Cuffe, Steven P., Robert E. McKeown, Cheryl L. Addy y Carol Z. Garrison. Family Psychosocial Risk Factors in a Longitudinal Epidemiological Study of Adolescents (Factores de riesgo psicosocial familiar en un estudio longitudinal y epidemiológico de adolescentes ). Revista de Psiquiatría Académica de Niños y Adolescentes en los Estados Unidos 44 (febrero de 2005): 121-129.
[v] Teachman, Jay D. The Childhood Living Arrangements of Children and the Characteristics of Their Marriages (Las configuraciones de la vivienda en la infancia y las características de los matrimonios ). Revista de Temas de Familia 25 (enero de 2004): 86-111.
[vi] Fuente: Ellis, Bruce J., John E. Bates, Kenneth A. Dodge, David M. Ferguson, L. John Horwood, Gregory S. Pettit y Lianne Woodward. Does Father Absence Place Daughters at Special Risk for Early Sexual Activity and Teenage Pregnancy (La ausencia del padre coloca a las hijas en una situación de riesgo especial con relación a la actividad sexual precoz y el embarazo en la adolescencia ) Desarrollo Infantil 74 (mayo/junio de 2003): 801-821.
[vii] Fuente: Sedlak, Andrea J. y Diane D. Broadhurst. The Third National Incidence Study of Child Abuse and Neglect: Final Report (Tercer estudio de incidencia nacional sobre abuso y abandono infantil: Informe final ). Departamento de Servicios Humanos y Salud de los EE.UU. Centro Nacional sobre Abuso y Abandono Infantil Washington, D.C., septiembre de 1996.
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