Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, 15 sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; 16 teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. 17 Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.
(1ra de Pedro 3:14-17 [RV60])
Porque es real
Desde siempre la humanidad ha creído que Dios es real. Lo cierto es que la tendencia a no creer en Dios es tan instintiva que el ateísmo debe enseñarse e inculcarse a fin de que se arraigue en el corazón humano.
Soy ateo de nacimiento y sé de lo que te hablo. Desde pequeño me han enseñado las teorías científicas del ateísmo, específicamente la autocreación del universo.
Para los que quieren una evidencia científica de la existencia de un ser eterno me voy a referir hoy solo a la primera y segunda leyes de la termodinámica.
Científicamente, leyes de la termodinámica
La primera ley de la termodinámica:
La ciencia por muchos siglos ha refutado la existencia de algo eterno, al medir todas las cosas por el tamaño de nuestros brazos o la capacidad de nuestra mente quedamos cortos ante la majestuosidad y complejidad del universo.
La Biblia dice:
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, (Heb 1:1-3 [RV60])
Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. (Rev 1:8 [RV60])
La eternidad de Dios fue motivo de risas y de burlas por la comunidad científica durante muchos años, no puede existir algo infinito en un universo finito, no puede existir algo eterno en un mundo temporal, el mundo existe por sí mismo, y se sustenta por sí mismo. No existe ningún poder o energía que sustente el universo decían.
Pero la
La energía total del universo se mantiene constante. No se crea ni se destruye, solo se transforma[i]
Segunda ley de la termodinámica
Uno de los argumentos más recurrentes y fuertes de la ciencia hoy en día es el Big-Bang o gran explosión, que afirma que el universo está en constante expansión a partir de una pequeña explosión desde una primera partícula primigenia.
La existencia de esa partícula aún está por demostrarse pues en ella debería existir suficiente material para construir todo el universo, pero a lo que quiero llamar la atención es a la explicación comúnmente aceptada de que una explosión produjo un universo ordenado en perfecto equilibrio.
El orden del universo es tal que abruma nuestros sentidos, las distancias las fuerzas gravitacionales, las distancias entre las galaxias, las órbitas planetarias, lunares, galácticas, intergaláticas, los agujeros negros, las novas y supernovas y estrellas enanas, todo está ubicado perfectamente para que funcione como una hermosa pieza de relojería gigantesca.
La Biblia dice.
Al que hizo las grandes lumbreras,
Porque para siempre es su misericordia.
8 El sol para que señorease en el día,
Porque para siempre es su misericordia.
9 La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche,
Porque para siempre es su misericordia.
(Ps 136:7-9 [RV60])
La segunda ley de la termodinámica es la ley de la entropía, afirma que todo tiende al máximo desorden.
En un estado de equilibrio, los valores que toman los parámetros característicos de un sistema termodinámico aislado son tales que maximizan el valor de una cierta magnitud que está en función de dichos parámetros, llamada entropía.[ii]
Todo lo que vemos a nuestro alrededor tiende a desordenarse, incluso a nivel molecular y celular. La vida, el tiempo pasa factura en todos los casos, a menos que una fuerza externa intervenga para añadir orden, sea la vida o un ser inteligente. El orden siempre 0es el resultado de una fuerza superior inteligente.
Históricamente, evidencias existentes
“¿Quién dudaría hoy de la existencia de libros escritos por César, Livio, Platón, Tácito, Suetonio, Heródoto, Horacio, Aristóteles, etc.?
¿Cómo demostrar la existencia de alguien que vivió en otro tiempo en que no hemos vivido nosotros?
El modo de conocer a ciencia cierta si alguien existió o no, si es un mito o parte de la historia es el testimonio histórico, ligado al testimonio anecdótico.
Las personas dejan una huella en el mundo alrededor del cual viven marcándolo con un antes y un después de su llegada, los libros que escriben, las familias que tienen, los pueblos que gobiernan, los descubrimientos que hacen. Mientras más lejano de nosotros está en el tiempo esa persona, más debemos recurrir a la investigación histórica de su huella y de los testimonios de quienes le conocieron.
Es interesante que, aunque Jesús no escribiera ningún libro, no comenzara ninguna guerra obteniendo una victoria histórica, no gobernara una gran nación, o fundara un gran imperio, su huella sobre la tierra en su breve vida haya sido tan impactante que ha dejado más testimonios bibliográficos, anecdóticos, e históricos que cualquiera de las personas que mencionamos anteriormente quienes fueron contemporáneos con él.
Ningún historiador sincero dudaría de la historicidad de Jesús, sobre todo porque la evidencia histórico científica de su existencia es tan abrumadora.
Solo el Nuevo Testamento tiene un testimonio histórico abrumador en comparación con cualquier otra obra de literatura antigua.
La cantidad de confirmaciones extrabíblicas a la Biblia es igualmente abrumadora.
Los hallazgos arquelógicos todos confirman los descubrimientos del Antiguo y Nuevo Testamento.
Ningún descubrimiento arqueológico ha contradicho alguna parte de la Biblia. Desde la torre de Babel hasta la vida de Jesús y Pablo en el Nuevo Testamento pasando por la historia de Jericó, la existencia de los patriarcas, Abraham, David, las ciudades que fundaron, los nombres de sus criados, los títulos de su ejército y muchos otros detalles bíblicos han sido confirmados por la evidencia arquelógica.
Cualquiera que dude puede buscar en internet “Arquelogía y Biblia” y encontrará solo confirmaciones a la historicidad de la Biblia.
Socialmente, testimonios universales y personales
La singularidad de la experiencia cristiana,
¿Qué hace que tan única al cristianismo que ha sobrevivido tantos siglos y culturas y civilizaciones y persecuciones y críticas? Ciertamente no su historicidad, o las evidencias arqueológicas que afirman y confirman la veracidad de cada fragmento del libro que lo rige, sino la singularidad de la experiencia de cada cristiano con Dios.
¿Qué hace único al cristianismo para cada individuo para que crea en Dios a pesar de la secularización, el modernismo, la tentación del pecado, y el activismo moderno? Y ¿qué hace único al cristianismo para que nuevos individuos terminen creyendo en el testimonio de los creyentes?
Lo absolutamente diferente del cristianismo es su evangelio. La buena noticia de Dios con nosotros y en nosotros, la promesa cumplida del Reino de Dios ya, ahora. Y la veracidad de esa noticia es la que define la diferencia entre el cristianismo y el resto de las religiones y filosofías del mundo.
Y lo define al afirmar que la causa de todos nuestros problemas está en nosotros al establecer una solución externa y sobrenatural para esos problemas.
El evangelio de Dios nos habla de transformación real y sobrenatural de la conducta cristiana. El evangelio de Dios habla de una intervención sobrenatural a nuestras vidas, de una inyección sobrenatural de sabiduría, sensatez, santidad, dominio propio, gozo, paz, bondad, esperanza, amor a los corazones rotos de los seres humanos.
El efecto del evangelio en los corazones humanos es tal que algunos han llegado a pensar que el cristianismo es una especie de hipnosis espiritual colectiva motivada por los pastores y evangelistas cristianos. Sin embargo, lo interesante de este hecho es que esta “hipnosis colectiva” no ha podido ser reproducida en ninguna otra religión u organización del mundo con la exclusión del nombre de Jesucristo.
Por ejemplo, supongamos que alguien llegue y les diga a ustedes que desde que anda con una cazuela como sombrero su vida ha sido transformada, esa cazuela le ha dado paz, amor, confianza, esperanza, seguridad, estabilidad emocional, etc. Y no solo eso, cada vez que hablo con ella sus fuerzas se renuevan de una manera maravillosa. Sería difícil refutar lo que yo dice si realmente mi vida respalda mis acciones.
Hay dos preguntas que uno debe hacer a cada testimonio que escucha:
- ¿Qué realidad respalda el testimonio? ¿Realmente ha ocurrido lo que dice esa persona?
- ¿Cuántas personas más han tenido el mismo resultado real al reproducir esa experiencia?
En el caso de nuestro amigo, pudiéramos decir que su testimonio es fiel en cuanto a lo que ha ocurrido en su vida por la cazuela, pero podemos decir que no es universal en cuanto a que no le ocurre igual a todo el que tiene contacto con una cazuela en la cabeza.
En el caso del cristianismo podemos hacer las mismas dos preguntas:
- ¿Cuál es la realidad que respalda el testimonio de un cristiano verdadero?
La vida cristiana transformada por una fe en Jesucristo
- ¿Cuántas personas más han tenido el mismo resultado al reproducir esa experiencia?
Miles de millones de personas en todo el mundo y en todos los tiempos.
La diferencia entre el cristiano y el no-cristiano, evidentemente no está en su condición psicológica porque ya está demostrado que el conocimiento moral o psicológico no transforman a una persona, y ese es el milagro maravilloso del cristianismo.
Sorprendentemente, la experiencia cristiana universal demuestra que el Dios del que hablan los cristianos no es un ente imperceptible y desconocido, sino una fuerza inteligente, volitiva, y activa. A veces se puede comprender el proceso psicológico por el cual una persona es transformada, pero su causa no se puede explicar sin Jesús.
La mayor evidencia de la resurrección de Cristo hace 2000 años es que la transformación real de millones de personas de todas las naciones, razas, idiomas, niveles intelectuales y culturas en todo el mundo al estar en contacto con Él.
Para quienes dicen que Jesús es una ilusión, ¡entonces es una ilusión tremendamente poderosa!
Gracias a Dios por esta ilusión que restaura familias, desintoxica del alcohol, llena de gozo el alma, reconcilia enemistades, e inunda de propósito y sentido a la vida de los hombres, si es una ilusión, ¡sería bueno que todos la tuviéramos!
Cuando añadimos nuestra experiencia personal a la de millones de personas, la evidencia acumulada se vuelve irrefutable.
[i] https://es.wikipedia.org/wiki/Primer_principio_de_la_termodin%C3%A1mica
[ii] H. Callen (1985) Thermodynamics and an Introduction to Thermostatistics, Wiley, NY.
Descubre más desde Vida Cristiana en Acción
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
