Del Caos a la Bonanza

De cómo Tony empezó a resolver sus conflictos familiares

(Basado en hechos reales, imágenes y nombres falsos para proteger la privacidad)

Lo de Tony no es un drama, es una novela. Cada vez la trama se complica más y más. Es como si un escritor estuviera detrás enredando la situación toda vez que pareciera que se iba a solucionar algo. Su núcleo familiar tiene tres cabezas, y no me refiero a los hombres de los tres matrimonios que conviven en el pequeño apartamento desde hace más de 4 años, sino a sus esposas quienes compiten cada día por detalles tan pequeños como el horario de cocina, a quién le toca limpiar, cuánto tiempo se demoró alguien en el baño, o por qué no alcanzó la poca agua que quedaba para bañarse. A esto se suma las indirectas, los saludos artificiales, los cumplidos cuidadosamente calculados para ofender, y las travesuras de los niños que acostumbrados al caos aprovechan para arrojar las culpas al aire mientras sus padres pelean entre sí agobiados por tantos dilemas.

En medio de todo estaba él, callado entraba y salía de la casa apenas sin levantar la cabeza con tal de no provocar ronchas. Pero entonces no faltaba quien le recriminaba su egoísmo por que no miraba a nadie a los ojos. Si entraba, porque entraba, si salía, porque salía. Cuando saludaba, siempre lo hacía en el momento más inoportuno, y cuando callaba era porque algo estaba tramando. Comía mucho, al menos eso decían ellos, aunque no sabían que él siempre ponía cuchillo a su garganta y quedaba con hambre. El dinero que traía a la casa, aunque no era poco, era insuficiente para merecerse algún que otro derecho.

Al cabo, ya incluso había llegado a decir que se iría de la casa y se llevaría todas sus cosas, pero eso solo lo había complicado todo.

La historia habría continuado igual, sino hubiera sido por el consejo de Yaneisy. Aquella tarde Tony desahogó sus penas en su hermana, no buscaba solución, porque pensaba que no habría alguna. No buscaba salida, porque había perdido todas las esperanzas, no buscaba consuelo, porque aunque encontrara, pronto tendría que regresar a su suplicio silente.

Yaneisy, sin embargo, después de orar, decidió darle algunos consejos que, si bien no produjeron un cambio radical en su modo de vivir, sí señalaron el camino hacia la paz y la armonía en aquel lugar. No había soluciones mágicas, pero la balanza se movió aquel atardecer. No hubo alcohol pero un corazón vacío ya no lo estaba. No habría refuerzos, pero el juego comenzó a cambiar.

Tony ya no estaba a la defensiva, con aquellos consejos decidió atacar, cambiar las reglas del combate. Tony despertó. Tomó las armas de la fe y desató sobre sus enemigos toda la furia del poder de Dios en un cristiano.

Si no eres cristiano, quizás pensarías que Tony se llenaría de valor y le cantaría las cuarenta a cada cuál poniendo a cada uno en su lugar, exigiría respeto y se plantaría en sus trece hasta que aprendieran bien que con Tony no se juega. Si eres cristiano, seguramente pensarás que para este momento ya habría involucrada algún tipo de guerra espiritual, reprensión de demonios, tiempos de ayuno y oración, ungir la casa, o deshacer algún que otro pacto espiritual de generaciones anteriores.

Nada de eso, Tony echó mano de algunos consejos antiguos, más antiguos que la Biblia, algunos consejos que vienen directamente del Dios Eterno.

¿Cuáles fueron los consejos que recibió Tony?

Expresa a menudo tus emociones

Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

Mateo 18:!5

Generalmente hay situaciones que nos hacen sentir incómodos, muchas veces nos callamos hasta que no aguantamos más, entonces explotamos y cada explosión trae malas consecuencias.

Al expresar tus emociones vas mostrando a los demás las consecuencias de sus acciones en tu alma.

Tony comenzó a expresar más a menudo sus emociones. Cuando Karla le daba una mala contesta, callaba, y al rato le decía: “Karla, cuando me saludas de esa manera siento como si me yo fuera la peor basura de esta casa”. “Iván, el hecho de me baje la cabeza cuando te veo, es porque pienso que mi presencia te molesta tanto que quisiera no existir cuando estás presente”. “Andrea, a veces siento que solo soy un objeto para ti por la manera en que me recibes revisando mis bolsillos con tus ojos”.

Poco a poco, alrededor suyo, algunos miembros de su familia comenzaron a percatarse del daño que le hacían. Para sorpresa suya, Tony descubrió que muchos de ellos no eran conscientes de sus acciones, y solo eran víctimas del terrible ciclo de destrucción que se desata en la convivencia del hogar: “tu empezaste, yo solo me desquito”.

Además, Tony comenzó a escuchar comentarios como “hablas de cómo te sientes, pero no tienes en cuenta lo que tú has hecho”. Para sorpresa suya, descubrió que él también inflamaba las pasiones que tan a menudo desbocaban en su casa.

Reconoce tus errores

Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

Mateo 5:23-24

Tony descubrió que él tampoco era tan inocente como creía. Es muy poco probable que siempre sea culpa de los demás. Ello implica pedir perdón específicamente por cada error, y mostrar interés en no repetirlo. También implica solicitar ayuda para tus malos hábitos que dañan a tus seres queridos.

Al escuchar a sus seres queridos, empezó a sorprenderse de cuán intensamente había dañado también a los suyos. Algunas veces intencionalmente, otras veces por simple impulso. Tampoco sabía cuán profundas pueden llegar a ser las heridas que provocan sus palabras. Arrepentido, luego de un tiempo de meditar en ello, se hizo la costumbre de pedir perdón específicamente por cada una de sus culpas.

La convivencia se hace más difícil cuando las familias son más numerosas

Tomó tiempo para hablar con cada uno y confesar sus errores, pidió perdón y mostró un profundo deseo de cambiar. Incluso con los más pequeños de la casa se sentó y expresó su deseo de cambiar. Se comprometió consigo mismo a no ser el mismo y a derrotar al monstruo en su interior.

Porque sí, había un Tony-monstruo, oculto, vigilante, atento, al acecho, un grupo de hábitos que herían a diestra y siniestra, que dañaban relaciones, destruían lazos, y profundizaban los resentimientos. Descubrió que muchos de los problemas que tenía actualmente los había provocado él mismo. Verdad, que otros eran provocados por sus parientes, pero él tampoco había hecho mucho por suavizar la situación, por el contrario, la había empeorado con sus costumbres insensatas.

Solo en un caso recibió el perdón sincero. Cuánto lo apreció. Ver el brillo en los ojos, el agradecimiento y la esperanza. En el resto había recelo, bien merecido se lo tenía. No era una herida, no fue un arranque, fueron años de daños y tirantez.

Perdona siempre que la otra persona se arrepiente, ten misericordia como esperas que se tenga contigo.

Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33  ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? 34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Mateo 18:32-35

Perdonar es bien difícil. Sobre todo, cuando las heridas son antiguas… y reincidentes. El perdón implica volver a confiar, restaurar, empezar de cero. ¿Cómo calmar estos violentos sentimientos que hierben en el corazón?

Tony apreció tanto ser perdonado, que decidió hacer lo mismo. En una ocasión, cuando Carlitos le recriminó su conducta, Tony bajó la cabeza y dijo: “Tienes razón, actué mal y te hice daño. Hoy quiero pedirte perdón por eso, voy a tratar de no hacerlo más. Perdóname”  

Para sorpresa suya, Carlitos, luego de un incómodo silencio, le dijo: “Yo tampoco he sido un santo, he tratado de hacerte la vida un yogurt de todos los modos posibles, perdóname, por todo lo que te he hecho y dicho, vamos a tratar de empezar de nuevo” ¿Empezar de nuevo? ¿Cómo empezar de cero con tanto dolor acumulado? ¿Confiar en ti, con todo lo que me has hecho? ¡¡¡imposible!!! Las ideas y pensamientos volaban como torbellino huracanado entre su mente y corazón, hasta que su mente triunfó: “como fuiste perdonado, perdona tú ahora, dale una oportunidad, date una oportunidad”.

Incluso cuando la otra persona no se arrepiente, no pagues mal por mal

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Romanos 12:21

Lo de Carlitos fue algo excepcional, casi instantáneamente Carlitos y Tony comenzaron un lento proceso de reconciliación en su relación. Tony no cambió de golpe y a cada rato metía nuevamente la pata (los malos hábitos no desaparecen de la noche a la mañana), entonces iba nuevamente a donde su nuevo amigo y juntos analizaban cómo evitar nuevamente el tropiezo. Carlitos eventualmente hizo alianza con Tony para traer paz al hogar. Y entre ellos crearon un oasis de paz y armonía en un hogar que antes solo tenía tonos grises.

Los demás no cambiaron tanto, un poco quizás, porque ahora Tony había empezado a cambiar y ellos protestaban menos. Pero había costumbres, hábitos, traumas, heridas, complejos y vanidades compitiendo entre ellos aplastándose unos a otros y Tony estaba en medio de todo ello.

Pero ahora Tony comprendía realmente quienes eran sus enemigos, había declarado la guerra sin cuartel contra sus opresores y ahora no iba a rendirse porque algunos parientes le hicieran la vida difícil. Tony se había trazado la meta de regar de luz, y paz, y armonía todo aquel apartamento, y empezaría consigo mismo, pero luego continuaría con cada miembro de aquel multifacético núcleo familiar.

Siempre que pudiera, haría lo correcto, aunque lo normal fuera no hacerlo. En su mente decidió que ellos deberían convertirse a luz, y no él a tinieblas.

Encontró tres razones para actuar así:

  1. Toda
    vez que hacía o decía algo malo, su alma se contaminaba más

Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Mateo 15:18-19
  1. Cuando hacía el bien demostraba ser como su Padre celestial “que hace llover sobre buenos y malos”

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Mateo 5:44-45
  1. Hay más probabilidad de traer paz contagiando con buenas obras, que reaccionando con venganza, ira, contiendas, y frustración.

Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. 20 Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. 21 Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.

Jeremías 15:19-21

En fin…

Con el tiempo, el hogar de Tony, fue cambiando, no todos se convirtieron a lo bueno, no todos pasaron de tinieblas a luz. Pero la paz fue ganando terreno poco a poco en aquel hogar. Fueron desapareciendo las mentiras para convertirse en menos comunes, y también las respuestas ásperas. De vez en cuando se escuchaban risas, y las peleas, aunque ocurrían eran menos frecuentes, y menos violentas.

Un día Tony se sorprendió cuando vio una mariposa multicolor posada sobre una flor en el balcón. Entonces se dio cuenta de que hacía años que no veía tantos colores bellos.

En silencio levantó sus manos a Dios y le agradeció por el regalo de la Biblia, de sus hermanos de la iglesia con sus consejos, y del Espíritu Santo regenerándole constantemente para tener una nueva vida.

Los consejos

  • Expresa a menudo tus emociones, haz partícipe a los tuyos de cómo te sientes, no esperes a explotar cuando ya no puedas más, incrementa tu nivel de comunicación con quienes te rodean.
  • Perdona siempre que la otra persona se arrepiente, ten misericordia esperas que se tenga contigo. Dale a cada persona al lado tuyo la oportunidad de empezar de nuevo.
  • Incluso cuando la otra persona no se arrepiente, no pagues mal por mal.

Tres razones para no pagar mal por mal

  • Toda vez que haces o dices algo malo, tu alma se contamina más
  • Cuando haces bien demuestras ser como tu Padre celestial “que hace llover sobre buenos y malos”.
  • Hay más probabilidad de traer paz contagiando con buenas obras, que reaccionando con venganza, ira, contiendas, y frustración.

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