Hoy meditaba en el maravilloso filme «El Gran Showman» protagonizada por Hugh Jackman.

El filme está basado en un personaje de la vida real, un genio del mundo de los espectáculos. La genialidad del guión, de la música y del trabajo de los actores me permitió disfrutar sin dudas de una obra maestra del cine norteamericano. No en balde el filme obtuvo numerosos premios y nominaciones en prestigiosos eventos del mundo del cine.
Si usted no la ha visto, le recomiendo que lo haga, es una experiencia energizante, divertida, y sobre todo, una obra que nos permite meditar en nuestras propias vidas.
Inspirada en Phineas Barnum, un empresario, político y artista circense estadounidense, recordado por sus célebres engaños en el mundo del entretenimiento y por haber fundado el Barnum & Bailey Circus, el largometraje exalta las capacidades y genialidad del controversial artista.

Sus logros y contratiempos nos hacen meditar capacidad de éxito que cada uno de nosotros tenemos, en qué podemos hacer para explotarla, pero sobre todo, en qué es el verdadero éxito.
Nacido en la pobreza con un maravilloso don para los espectáculos. Por sus maravillosas habilidades devino millonario y se hizo famoso como creador del “Mayor Espectáculo del Mundo”.
Sin embargo, como su único objetivo era “llenar sus bolsillos”, a pesar de sus grandes logros, hoy es recordado también como una persona “carente de escrúpulos”, quien pasara “gran parte de su vida entrando y saliendo de los juzgados debido a los múltiples engaños de los que fue responsable”.
Su vida, sin Dios, fue de un fracaso a otro, a pesar del éxito, los aplausos, el dinero, e incluso la política.
Barnum es un buen ejemplo de que somos indignos de una confianza ciega, incluso con la mejor capacidad y habilidad del mundo, podemos echar a perder nuestras vidas. Mientras tanto,
Mucho se ha dicho sobre los dones y capacidades de las personas. Barnum, indiscutiblemente era un personaje único con habilidades únicas. Y como él hay muchos alrededor nuestro. Cada uno interpreta su «suerte» por tener estas habilidades de un modo diferente. Algunos dicen que son ellos por su propio esfuerzo quienes han logrado algo en su vida, lo cual es parcialmente cierto, otros dicen que se refiere a un santo, o espíritu específico, y no faltan quienes simplemente agradecen a la casualidad el tener esas habilidades especiales.
Hay varias verdades que he aprendido con el transcurso de los años. Y voy a utilizar una metáfora de la navegación para hacerme entender mejor.
- El hombre próspero no piensa en la corriente del mar mientras la marea le favorece. Y muchas veces deduce que la velocidad de su barco se debe a su gran control del navío.
- Todos los hombres tienen una corriente a su favor, pero algunos simplemente no la aprovechan y navegan en su contra o hacia los lados.
- Toda buena marea proviene de uno más grande que nosotros, hacemos bien en mantenernos humildes, y darle a Él la gloria.
Phineas, nuestro protagonista, fue inteligente, descubrió la marea y la aprovechó. Sus habilidades innatas en la organización de eventos, de preparar espectáculos prometían un futuro maravilloso para Phineas. El público lo amaba, y cada evento era increíble, además tenía cualidades de liderazgo y de trabajo en equipo. Pero no tenía moral.
A veces perdemos de vista que los dones y talentos que tenemos no son producto de la «suerte», de un «santo», un «baño de flores», de un «espíritu o divinidad», o de nuestra «habilidad». Para que quede claro, sea usted médico, actor, escritor, científico, ingeniero, bailarín, pintor, chofer, mecánico, campesino, o cualquier otra labor en la que usted ha descubierto ser particularmente bueno, TODA buena habilidad que tiene la recibió de Dios.
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación
Santiago 1:17
- Por tanto, lo que tienes, lo recibiste. Por tanto, no es tu mérito, sino el de aquel que te dio esa habilidad. Dale gracias a Él.
- Por tanto, lo que tienes, te fue entregado, y ello implica propósito. Dios tiene un propósito al entregarte esos dones y habilidades que te hacen tan peculiar. Úsalo con sabiduría, consulta el manual del fabricante. Lee la Biblia y sigue sus orientaciones.
El último por tanto, lo veo en Phineas:
- Por tanto, si no lo usas correctamente, el don mismo te destruirá.
Hay una ilustración que puede explicar mejor lo que quiero decir:
Un cuchillo es una herramienta maravillosa, cuando vamos a la tienda debemos pagar un precio por ella, porque es muy útil, sirve para pelar frutas, preparar alimentos, y para muchas otras más labores en las que usamos el cuchillo en nuestro diario vivir. Sin embargo, aunque el cuchillo tiene filo, y con él se puede cortar un árbol, realmente ese no es su uso óptimo, y en su uso nos vamos a agotar. Por otro lado, si ese mismo cuchillo lo usamos para agredir a otras personas, nos va a generar problemas a corto, mediano, y largo plazo. El mismo don que podría ser para prosperidad, y bendición se convierte en la fuente de nuestros problemas.
Las personas a veces no nos damos cuenta de que Dios no quita los dones que da.
Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
Romanos 11:29
No es Dios, sino nuestra desobediencia, nuestro orgullo, nuestro egoísmo, nuestra avaricia, nuestro desenfreno, nuestra necedad, el don que Dios nos dio, cuando es dominado por pasiones desorbitadas puede destruir nuestras vidas.

Por tanto, si tu prosperidad te está dando problemas, mira dónde estés y recuerda a Phineas Barnum. Acércate a Dios, quien será pronto en perdonar y en limpiarte de toda maldad. Acércate a Dios y consulta el manual del fabricante.
La Biblia dice:
“Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas”
(Proverbios 3:5-6)
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