Semana Santa, Martes
Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. 3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
Mateo 24:2-14
5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores. 9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
El martes es un día complejo para Jesús. Luego de escuchar sus enseñanzas, los líderes religiosos de su época conspiraron para atraparle tratando de que dijera alguna palabra que le comprometiera políticamente o religiosamente ante el pueblo. Jesús es cuestionado y acechado por aquellos que debían respaldarle. Es entonces cuando Jesús, luego de largas explicaciones sobre el enojo de Dios, y ante la dureza del pueblo termina llorando sobre Jerusalén anunciando el terrible juicio que se cumpliría unos años después con la entrada del general Romano Tito, en el 70 d.C:
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! 38 He aquí vuestra casa os es dejada desierta. 39 Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Mateo 23:37-39
La suerte estaba echada, como decían los romanos. El camino hacia el Calvario era cada vez más inevitable. El dolor de Jesús ante la religiosidad superficial y el empeño egocéntrico del pueblo de usar a Dios como instrumento de sus planes desató la maldición que hasta hoy persigue a los judíos en todo el mundo.
Al no reconocer la visitación de Dios, Israel estaba sellando su propio destino.
Con aquella maldición, el pueblo de Israel sería expulsado de su tierra hasta que se acercaran los tiempos del fin. Pasarían 2000 años hasta que en 1948 volviera a formarse la nación de Israel, dando cumplimiento, en pleno siglo XX, a las profecías de la Biblia (Amós 9:14-15), y anunciando la cercanía del Rapto de la Iglesia y la Gran Tribulación.
Al escuchar el lamento y las profecías de Jesús, los discípulos se preocuparon, y le preguntaron:
“¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
Mateo 24:3b-15
7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores. 9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.
Indiscutiblemente, cualquiera que esté algo informado de la situación actual en todo el mundo comprende claramente que, debido al auge del internet y la globalización de la información, la frase “oiréis” (v.6) es más abarcadora ahora que nunca.
Hagamos una lista de verificación sobre las características que describe Jesús de los tiempos cercanos al fin:
| Guerras y rumores de guerra | La probabilidad de guerra en Venezuela con la amenaza de invasión de los Estados Unidos |
| Nación contra nación | La guerra en Siria ha durado ya más de una década, involucrando millones de desplazados y cientos de miles de muertos con la participación de naciones como Siria, Rusia, Israel, Gran Bretaña, EEUU, Canadá, Irán, Líbano y otras más |
| Reino contra reino | El reino de los Emiratos Árabes Unidos ha estado involucrado en levantamientos en el reino de Barein, y ha sido criticado por su participación en la guerra Siria, donde está involucrado también el Reino Unido. |
| Pestes, pandemias, plagas | El actual brote de coronavirus no ha sido el único que ha golpeado fuertemente a la humanidad, anteriormente el ébola, el H1N1, el SIDA, la gripe asiática, la gripe española, el dengue, y el sarampión son solo algunos ejemplos de enfermedades que han evolucionado para resistir cada vez más los antibióticos y avances médicos. |
| Terremotos, tsunamis, maremotos en diferentes lugares | Hoy en día se reportan terremotos casi cada mes en cada continente. Incluso en nuestra nación ya tuvimos un terremoto reciente más fuerte de lo acostumbrado. |
| Persecución, desprecio y tortura de cristianos | Los cristianos hoy, a pesar de su mensaje pacifista, humanitario, y de reconciliación, son perseguidos fanáticamente más que nunca, naciones como China, Irán, Corea del Norte, Iraq, Congo, Etiopía, Líbano, Palestina, Siria, India, Nigeria, Singapur y muchos otros, torturan, encarcelan, queman, mutilan, entierran vivos, y decapitan a comunidades cristianas enteras. |
| Cristianos apartándose y rechazándose entre sí | Es muy común encontrar hoy cristianos que ante la terrible presión que ejerce el mundo sobre ellos deciden rendirse y abandonar la senda que una vez abrazaron, rechazando las bondades de Dios sobre su vida y abrazando el efímero placer del pecado. |
| Falsos profetas o cristianos que se hacen pasar por mensajeros de Dios enseñando falsos evangelios y promesas, y engañando a muchos. | Muchos de los llamados “apóstoles” que vemos predican un “evangelio diferente”, modificado para seducir y atraer a un mayor número de seguidores, lo que se traduce en más dinero. Este evangelio sensacionalista, motivacional, humanocéntrico, muchas veces está rodeado de señales sobrenaturales que, en su demostración, glorifican a predicador más que a Dios, lo que claramente demuestra que no fueron enviados por Dios. |
| Incremento de la maldad, la insensibilidad | El auge de la televisión, las telenovelas, la prensa roja y el cine violento ha endurecido el corazón de las personas e incluso de nuestros niños. Lo que antes era impensable, ahora es común y cotidiano. |
| Enfriamiento del amor en muchos | El amor es el gran ausente, el mito que todos buscan pero nadie encuentra. El unicornio azul de esta época. Al no encontrarlo, usamos sus sustitutos: sexo libre, amor sin compromisos, amigos complacientes, amistad por conveniencia. |
| Perseverancia de muchos creyentes | A pesar de las presiones seculares, muchos nos sorprendemos al ver a creyentes en Cristo perseverar en su fe en modos imposibles en las más adversas situaciones. Lo que resulta incomprensible, y glorifica el nombre de Dios. |
| Predicación del evangelio en todos los países del mundo | El evangelio, sin embargo, sigue siendo predicado. Hoy cada nación del mundo tiene una iglesia. Algunas iglesias tienen que ser clandestinas, pero ocultas predican, alaban, enseñan el camino de Dios hacia la vida plena, hacia el arrepentimiento y la reconciliación con Dios y unos con los otros. |
¿Estamos en los tiempos del fin?

Entonces: “¿Ya estamos en los tiempos del fin?” Sí, pero no. Según las señales de la Biblia estamos en los tiempos finales, pero todavía no ha llegado el final de los tiempos. Note como dice el versículo 6:
“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin”.
Mateo 24:6
Las señales solo nos dicen que el fin se acerca, pero aún no ha llegado. ¿Cuándo llegará? Bueno, para esto hay dos respuestas:
Hay un indicador de inminencia:
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”
Mateo 24:14
Estamos cerca, ¿verdad? Pero la pregunta permanece, específicamente: ¿cuándo vendrá? Esa misma tarde del martes, Jesús dijo:
“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”.
Mateo 24:36
Es sorprente leer de religiones que han profetizado la venida de Jesús con hora y fecha pregonando saber el cuándo y el dónde cuando Dios dijo: solo Yo lo sé.
Ahora, a partir del versículo 15 de Mateo 24, Jesús comienza a describir lo que acontecerá cuando llegue el fin, haciéndo énfasis en el versículo 21, donde dice:
“porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”.
Mateo 24:21
La confusión reina, mientras tanto muchos reclama ser el Salvador, el Cristo, a fin de engañar y confundir. Pero Jesús advierte, Ninguno Soy Yo.
¿Cómo identificar al verdadero Jesús? La respuesta está en Apocalipsis 1:7 “Todo ojo le verá”, Jesús lo dice con sus propias palabras:
Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.
Matteo 24:27
¿Cómo será el fin de los tiempos?
Hay varios modos de interpretar los eventos del fin, y quiero compartir con ustedes el modo que me parece más coherente con lo que leo en las Escrituras, reconociendo, sin embargo, que algunas de estas profecías están en la Biblia para que seamos advertidos, pero fueron intencionalmente veladas por Dios, para que no entendamos sus detalles (Daniel 12:9; Apocalipsis 10:4).
El estudio de los eventos del fin es una ciencia teológica conocida como escatología, e implica el análisis profundo del conjunto de profecías apocalípticas de la Biblia a fin de formar un modelo abstracto de lo que ocurrirá en los tiempos del fin.
La siguiente es una imagen bastante clara que resume lo que creemos que ocurrirá en los tiempos del fin, o como se le llama, la última semana de Daniel (Daniel 9:24-27).

La venida del Jesús ocurre en tres partes.
- La primera fue su venida como Mesías Salvador,
habitó entre nosotros, y fue crucificado hasta morir, para luego resucitar
victorioso para siempre. - La segunda parte se refiere al Rapto, o
Arrebatamiento de la Iglesia, descrito en 1ra a los Corintios 15:50-54 y 1ra a
los Tesalonicenses 4:15-17. Muchos teólogos explican que esta parte no es
realmente una venida de Jesús, porque Él queda sobre las nubes desde donde
arrebata a toda la iglesia. Nunca llega a la tierra. - La tercera, conocida como segunda venida, se
refiere a Jesús llegando conquistador, victorioso, con los ejércitos
celestiales (Apocalipsis 19; 2da de Pedro 3:10) para reinar sobre la tierra y
dar cabal cumplimiento a las profecías mesiánicas (Isaías 9:7).
Resumen de los eventos del fin
Los eventos del fin comienzan a partir de la primera llegada de Jesús a la tierra. La historia ya registra esa primera visita. Fue tan impactante su aparición, que la humanidad nunca fue la misma. Antes y después de Cristo. En su primera visitación Jesús fundó un nuevo reino, un reino de sacerdotes y reyes y embajadores y siervos que, sin levantar jamás una espada, derribarían imperios, arrasarían enfermedades, transformarían sistemas jurídicos, liberarían esclavos, sanarían enfermos, educarían a la humanidad. Ellos, además, serían perseguidos rechazados, imitados y sustituidos por falsos cristianos, serían torturados, e incluso asesinados, pero, como hemos visto hoy. todavía no llegaría el fin.
Tendrían que resistir un poco más, hasta que la buena noticia del amor de Dios llegara a todos los rincones del mundo. Entonces llegaría el fin.
Jesús aparecerá por segunda vez, sin llegar a la tierra, desde las nubes tomará a su pueblo rescatándole de la maldad creciente. Los muertos en Cristo resucitarán, los que queden serán transformados, y el mundo quedará solo, sin la iglesia, sin el Espíritu Santo (2da a los Tesalonicenses 2:6-9), libre a su antojo, Satanás liberará todo su poder, y por siete años (conocidos como la Gran Tribulación), engañará a los hombres y perseguirá a los escogidos que se arrepentirán de sus pecados en esa etapa.

Regocijándose en su victoria, Satanás, usando a un falso profeta o líder mundial prodigioso, perseguirá y decapitará a los creyentes de todo el mundo con la aprobación de todas las naciones. Prometiendo paz y prosperidad establecerá un régimen dictatorial mundial de control y dominio absoluto.
Pero al cabo de los siete años, viene Jesús a la tierra por segunda vez. Y esta vez es diferente, no se queda en las nubes, desciende, pero ya no viene el Cordero, viene el León. La imagen que describe Apocalipsis es terrible. Toda la ira de Dios se derrama sobre los impíos quienes, junto al falso profeta, a Satanás, y todos sus seguidores son totalmente derrotados, para ser luego juzgados y lanzados al lago de fuego eterno (Apocalipsis 20).
¿Qué debemos hacer?
Jesús entendió el peso de sus palabras y antes que llegara la noche de aquel martes, contó a sus discípulos una parábola (Mateo 25:14-30). La parábola de los talentos cuenta la historia de un hombre que entregó dinero a sus siervos cuando salía de viaje, esperando que hicieran uso sabio del tesoro que recibían. Al regresar un tiempo después. Los dos primeros habían invertido y multiplicado de alguna manera el don recibido, pero el tercero lo había guardado, sin usarlo jamás. El hombre enojado expulsó a su siervo y premió a los que fueron sabios en el uso de lo que habían recibido.
Como ya había dicho:
“Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”.
Mateo 25:13
¿Qué debemos hacer? La respuesta no es alarmarnos, o vivir apesadumbrados, ni estar hurgando las señales de los tiempos para ver si ya viene nuestro Señor. La respuesta es, vive cada día como si fuera a venir hoy. Vive cada día intensamente, vive agradándole, vive multiplicando los talentos y dones que te ha dado.
Vive al 100%, desarrolla tus habilidades, tus recursos, expándete en el servicio a Dios. Sé más compasivo, sé más influyente, sé más amoroso, sé más perdonador, sé más intencional, sé más profundo, sé más intenso, sé más sabio, multiplícate y saca el máximo de lo que Dios te ha dado. Dios será más glorificado entre más te hayas multiplicado tú, y Dios te recompensará más entre más te hayas consagrado.
Contrario a lo que piensan algunos, el pensamiento cristiano no es fatalista, sino optimista, ¡mi Señor viene! Tengo poco tiempo para hacer todo lo que tengo que hacer, para sanar mi familia, para dejar una huella profunda en mis hijos, para bendecir a mis vecinos, para proveer para mis seres queridos, para dar a conocer las maravillosas bondades de Dios.
La venida del Señor pone prisa en nuestros pasos, no nos amedrenta, como no amedrenta a un niño la llegada de su padre a quien prepara una agradable sorpresa. Mi gozo será mayor entre más glorificado sea Él. Y como el padre terrenal, el Padre celestial es más glorificado entre más realizados y felices somos nosotros.
Recientemente escuchaba a uno de estos “apóstoles” decir que orar pidiendo la venida de Jesús era egoísmo y pecado de los cristianos, porque la segunda venida Jesús significa el fin del evangelismo mundial y la oportunidad de salvación para la humanidad.
Pero entonces recuerdo el lamento de Jesús sobre Jerusalén: “cuántas veces quise…”, ‘cuántas veces te llamé’, Hay un límite para la misericordia de Dios. Y mientras tanto, la Biblia dice en Apocalipsis que el Espíritu y la Esposa, que es la iglesia dicen “ven” (Apocalipsis 22:17), los cristianos tenemos ese anhelo de reunirnos pronto con nuestro Benefactor, con nuestro Salvador. Somos peregrinos de paso, vivimos aquí, pero no somos de aquí, nadando entre dos aguas el reino de los cielos y el reino de este mundo, el servicio amoroso que glorifica a Dios aquí en la tierra, y el anhelo ardiente de descansar de todas nuestras cargas en los brazos de Jesús (Filipenses 1:21-24).
Somos el pueblo de Dios, y nuestro amado vendrá por nosotros, y heredaremos la tierra. Mientras tanto somos enviados a pregonar el tiempo de salvación, el tiempo de arrepentimiento, el tiempo de compasión antes de la ira venidera. Como Noé antes del diluvio, el amor nos constriñe predicando y glorificando a Dios, anhelando que todos entren al arca de la salvación.
Amado hermano, no tema el fin, no tema la gran tribulación, no fue diseñada para usted, fue diseñada para los impíos que rechazan a Dios. Tenemos el gozo supremo de ser enviados de Dios en un mundo pecador, y el fin de los tiempos implica para nosotros la recompensa a todos nuestros sacrificios por amor a Él.
Pero si usted no es cristiano, este es un buen momento para inclinar su corazón donde está y arrepentirse de todo lo malo que ha hecho, pidiendo a Dios que le perdone en el nombre de Jesús y entregándole a Él su vida de ahora en adelante, para servirle para glorificar su nombre, para vivirla a plenitud según el diseño que Dios tuvo para usted desde antes de la fundación del mundo.
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